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En la NASA jugaron a como sería el futuro si no hubiese entrado en vigor el Protocolo de Montreal (1993), sobre reducción de los clorofluorcarbonados (CFC), que afectan la capa de ozono. De no haberse acordado reducido su uso, para el 2065 dos terceras partes de la capa de ozono se habría desvanecido y el agujero cubriría la tierra.
Además, el CFC habría elevado la temperatura mundial en más de un grado centígrado (4 grados Fahrenheit). En el experimento, los científicos recrearon un mundo donde el agujero de la capa de ozono fue replicado sobre el polo norte y la radiación ultravioleta causa quemaduras en sólo minutos, demostró que el acuerdo internacional que buscaba reducir el uso sustancias dañinas fue la decisión más acertada. Para el original estudio, que fue publicado en la revista especializada Atmospheric Chemistry and Physics, utilizaron un modelo computacional que incluía los efectos químicos sobre la atmósfera, los cambios en el patrón de los vientos y en la radiación. En este modelo, los científicos incrementaron las emisiones de clorofluorocarbonos (CFC) y compuestos similares en un 3 por ciento anual, un índice conservador que sólo representa la mitad de lo que se emitía en los años 70, según informó la agencia Europapress. Otras de las consecuencias previstas por el estudio, indican que en latitudes medianas, como Washington, la radiación ultravioleta, que daña el ADN, habría aumentado seis veces. Apenas cinco minutos de exposición al sol habría causado quemaduras de piel, en lugar de los actuales 15 minutos, los niveles de rayos ultravioletas durante el verano -que en la actualidad oscilan en los 10 u 11-, habrían aumentado a 30 y los tormentas de verano en el Hemisferio Norte hubieran sido mucho más poderosas Los investigadores sostienen que el estudio ofrece esperanzas de que el mundo podrá hacer lo mismo para enfrentar el calentamiento global. "Podemos aprender de esto una gran lección", dijo Paul Wapner, director de Política Global del Medio Ambiente, un instituto de la American University. "En casos importantes, los seres humanos pueden unirse y acordar principios a nivel global para evitar una catástrofe ecológica”, agregó. |