| H2O versión Argentina |
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| Escrito por Juan Luis Peri |
| Domingo, 08 de Marzo de 2009 21:12 |
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Derroche, sequía, inundaciones, aludes, lluvias, contaminación, es el agua en Argentina. El mundo vive una crisis hídrica. Debido a la demanda por el crecimiento demográfico la escasez de agua no es ficción. Las actividades antrópicas impactan en los recursos naturales y especialmente en los que no son renovables. Sin agua no hay alimentos y no hay vida. El uso del recurso en Argentina es irracional. La inmensidad del Río de La Plata no condice con el panorama del agua que consumen los habitantes de las zonas aledañas, donde hay napas subterráneas deprimidas y plantas potabilizadoras desbordadas. No hay cuenca del área Metropolitana de la ciudad y la provincia de Buenos Aires que no esté contaminada tanto por la actividad industrial (vuelcos de efluentes), como agrícolas (pesticidas), y finalmente por residuos. El emblemático Riachuelo no está solo. El arroyo El Gato en La Plata tiene los mismos niveles de contaminación, y lista se completa en el resto de las provincias argentinas. En el país la lucha de los pueblos por la actividad minera crece. Es lógica la preocupación de los pueblos con respecto a la actividad minera, ya que además de consumir grandes cantidades de agua, la explotación minera contamina los cursos de agua. Otro tema que ilustra este panorama se lo lleva el Acuífero Guaraní. Terminado el proyecto internacional, financiado por el Banco Mundial y la OEA, se le ofreció a la Argentina una continuación del mismo con una importante donación. El gobierno de Entre Ríos se negó y por lo tanto se discontinuaron las investigaciones. Se trata del mismo gobierno provincial que durante años tuvo una cartera de ambiente ultra minimizada y que entraña en su territorio el famoso río Uruguay. Un párrafo aparte se lo lleva el modelo industrial donde el derroche en los sistemas productivos es un modelo a seguir en muchas industrias. El alud en la localidad salteña de Tartagal, el aniversario de la inundación en La Plata, como la baja de la laguna de Chascomús deben servir para pensar y ejecutar políticas acordes en el corto plazo. Las muertes y las pérdidas económicas deben tener respuestas acordes a la magnitud de la problemática. La intervención en el ambiente no es cualquier negocio. |



