| Si quieren venir que vengan… |
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| Escrito por Redacción |
| Viernes, 11 de Junio de 2010 12:57 |
![]() …les presentaremos batalla. Hay dientes apretados. No se esperaba la contundente respuesta desde el gobierno nacional cuando el principal ministro del gabinete nacional se puso a hablar, acompañado por su par de Justicia, Julio Alak. Los insultos de los ambientalistas no se hicieron esperar. Aníbal Fernández, Jefe de Gabinete de Ministros, descargó artillería pesada sobre la Asamblea y le tiró una serie de bombas jurídicas con alto poder de fuego. No era precisamente lo que esperaban los asambleístas y de ahí la reacción. Lo lógico –pensaron con error- era esperar que el gobierno cumpliera con su palabra de no reprimir y que dejase languidecer la orden judicial, como ya había sucedido en anteriores ocasiones. El gobierno no traicionó y cumplió con su palabra (no reprimió ni lo quiere hacer), pero sacó como por arte de magia la figura de querellante en dos causas que presentó contra la Asamblea. Se trata de una causa civil y otra penal que fueron informadas en el acto por Fernández. Sólo transmitía lo que era la decisión de la presidente Cristina Fernández de Kirchner. Todavía sonaba el eco de las declaraciones desafiantes de algunos integrantes de la Asamblea de que se iba a resistir el desalojo dispuesto por la justicia. Claro, todavía Aníbal Fernández no había salido por cadena nacional. “Ya hubo fallos de estos. Es un oficio en el cual se dirige la Gendarmería, le pide a los que están cortando que se retiren, la gente dice que no, y el encargado de Gendarmería le dice al juez que no puede desalojar, y el juez se dirige al ministro del Interior; pero el gobierno ya dijo que no va a reprimir”, aseguraba el asambleísta, José Pouler en declaraciones a la prensa antes de conocerse la decisión del Ejecutivo Nacional. El Jefe de Gabinete abortó esta posibilidad. “Estamos tranquilos porque tenemos confianza en el movimiento social; si tocan a uno, nos tocan a todos, y vamos de inmediato a cortar la ruta 14 (del Mercosur)”, agregó Pouler. ¿Y ahora?. Vendrán días de mucho movimiento y nerviosismo. Ya hubo una primera marcha hacia el municipio y se reiteró la decisión de continuar en el puente. Del otro lado río están expectantes, aunque en silencio obligado. El presidente uruguayo, José Mugica, confía en que la estrategia de Cristina Kirchner –pese a versiones en contrario deslizadas por un matutino porteño- obtenga el resultado esperado. Cristina está cumpliendo con la palabra empeñada, pero lo hará a su manera. La pequeña Gualeguaychú frente al gigantesco poderío del estado nacional tiene una partida difícil. Los miembros más mediáticos de la asamblea comenzarán a recibir citaciones judiciales para que se presenten ante el Juez y respondan ante las acusaciones de las que son parte el gobierno nacional. A caballo de una rebuscada interpretación de la decisión judicial -a la que calificó de poco contundente, elíptica y de cumplimiento imposible- Fernández dio luz verde a una serie de acusaciones que incluyen delitos tales como entorpecimiento de transporte, amenazas, amenazas agravadas, daños a bienes públicos, instigación a cometer delitos y apología del delito, entre otros, además de la demanda civil por cierre de comercios y pérdidas de fuente de trabajo, todas imputaciones que comenzarán a desgastar a los asambleístas, según se especula en el más alto nivel. Hay que ver, como declaró el ex director de Asuntos Ambientales de la Cancillería, embajador Raúl Estrada Oyuela, cuantos personajes quedarán involucrados en estas imputaciones porque hubo responsabilidades concretas de funcionarios nacionales para que se llegase a la situación a la que se llegó. No son muy lejanos los apoyos y alientos que tuvo el corte y los asambleístas de parte de poderosos dirigentes del gobierno nacional. Gualeguaychú ya se ha constituido en un hito de la resistencia ambiental. Es cierto que ha mermado el apoyo de algunos, que otros se han dado vuelta, y que hay cierta fatiga en el método de lucha, pero no menos cierto es de la importancia que ha adquirido como símbolo. Es una película con final abierto, demasiado abierto. |




