El núcleo del reactor 1 fundido desde el primer día del accidente PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 20 de Mayo de 2011 10:43

A dos meses desde el accidente de la central atómica de Fukushima y Tepco, la compañía propietaria, acaba de contar la verdad en 2000 folios. La novedad es que el temblor también afectó a la central y generó problemas en el reactor 1 que además está totalmente fundido.Tepco admite ahora que el núcleo del reactor número 1 está totalmente fundido y llegó a ese estado en las primeras horas de la catástrofe.

A su vez el uranio se escapa por la grietas lo que provoca la radioactividad en la zona.

Para Junichi Matsumoto, general manager de Tepco, “ahora saben fehacientemente que el reactor número 1 se encuentra en ese estado, pues han podido comprobarlo. Y que creen que los reactores 2 y 3 estén igual, pero les falta acceder para verificarlo”.

Tepco ha comunicado que necesitará entre seis y nueve meses para llevar los reactores al "estado de parada fría", el término empleado en la industria para definir una situación de total estabilidad. La compañía afirma que habrá que esperar hasta enero de 2012 para conseguirlo. Además, ha anunciado pérdidas de 10.680 millones de euros en el último año fiscal, concluido en marzo, y la dimisión de su presidente, Masataka Shimizu.

Tepco dice que sólo ha sido ahora cuando sus operarios han podido acceder a ciertos lugares de la planta, interrogar a todos los empleados y extraer la documentación y las observaciones que necesitaban para saber qué pasó en las primeras horas de la tragedia.

Según Tepco, el núcleo del reactor 1 empezó a fundirse sólo cinco horas después del terremoto y llegó a la fusión completa 16 horas después. El combustible fundido cayó entonces al fondo de la vasija del reactor. Se cree que se han abierto brechas en esa vasija de acero. Según Tepco, lo que sí ha resistido es la estructura de contención de cemento que rodea la vasija y por tanto el núcleo fundido no ha llegado a atravesarlo y tocar el suelo.

Al parecer, el combustible ha quedado entre la vasija y la estructura de contención. Y eso es lo que ha provocado que el agua empleada para la refrigeración del núcleo se contamine con alta radiactividad. Tepco ha comunicado que bajo la vasija del reactor 1 hay ahora 3.000 toneladas de agua altamente radiactiva formando una piscina de cuatro metros de altura. El agua que se ha estado inyectando en el núcleo ha ido saliendo de la vasija y cayendo al fondo.

El hecho de que el combustible esté totalmente fundido y depositado en el fondo de una vasija que ya no es hermética va a dificultar sobremanera las tareas a partir de ahora y cambia los planes de Tepco. Ya no va a poder llenar de agua la estructura y dejar salir el líquido, como tenía pensado, pues éste se contaminará. Tepco ha admitido que tendrá que ser extremadamente cuidadosa con el manejo del agua que se aporte al reactor ya que se contaminará y no podrá salir al exterior y por tanto tendrá que 'inventar' un circuito cerrado de refrigeración en el que el agua no salga del edificio.

La empresa también ha reconocido que el tsunami no fue su único problema. Se dijo que la central se empezó a calentar porque se quedó sin suministro eléctrico general y porque el de emergencia quedó destruido por el tsunami. Pero ahora Tepco admite que fue el terremoto lo que dañó los primeros sistemas. Al registrarse el seísmo, el reactor 1 comenzó el proceso de parada y se insertaron las barras de control para reducir la reacción atómica. El sistema de bajada de temperatura y de presión empezó a funcionar también, pero 10 minutos después se paró y todo ello cuando el tsunami aún no había llegado.

En los siguientes minutos, y antes del impacto de las olas, los sistemas funcionaron intermitentemente y se registraron variaciones en la presión dentro del reactor. Según Tepco, la presión dentro del reactor fluctuó de forma violenta justo después del terremoto, aunque todavía no sabe decir por qué ocurrió eso. Tepco también ha sugerido que algún operario, en aquellos momentos, apagó ciertos sistemas de refrigeración, en un intento de equilibrar temperatura y presión. Al parecer, la operación estaba dentro de los protocolos establecidos, pero con lo que no se contaba es que después vendría un tsunami, la evacuación de la planta y no sería posible revertir a distancia esa acción.

Según han informado algunos medios, al parecer la compañía también valoró mal el estado de los sistemas de seguridad de los reactores tras el seísmo y el tsunami. Además de las fuentes de suministro eléctrico desde el exterior y los sistemas de emergencia de generación de electricidad (generadores diésel), la central contaba con baterías de emergencia capaces de suministrar hasta ocho horas de autonomía. Durante las primeras horas, los gestores pensaron que esas baterías estaban aportando corriente a los sistemas de refrigeración y que, por tanto, tenían esas horas de margen para intentar solucionar los problemas. Sin embargo, parece ser que el tsunami acabó con la mayor parte o con todas esas baterías. De esta manera, mientras los gestores de Fukushima pensaban que los reactores estaban siendo refrigerados gracias a las baterías de emergencia, en realidad se habían quedado totalmente a oscuras y estaban empezando a calentarse a toda velocidad.

Palabras clave:  tepco - reactor - fusion - nuclear
 

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