Grobocopatel y Monsanto expertos cínicos y botones dorados PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Sábado, 21 de Mayo de 2011 11:46

Para la FAO existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar una vida activa y sana.La organización estima que más de 1 000 millones de personas, es decir uno de cada seis seres humanos, pueden estar padeciendo subnutrición, a lo que se suma el  aumento de precios de los alimentos y la crisis económica y financiera. Según la FAO, cada seis segundos muere un niño de hambre en el mundo y cada día 17.000 niños pierden la vida por no tener nada que comer.

El Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CFS) es el foro de las Naciones Unidas para el examen y el seguimiento de las políticas relativas a la seguridad alimentaria mundial. También examina la problemática referente a la situación de la alimentación mundial. Se creó como resultado de la crisis alimentaria del decenio de 1970 por recomendación de la Conferencia Mundial sobre la Alimentación de 1974.

El CFS tiene la pretensión de ser la principal plataforma inclusiva internacional e intergubernamental dedicada a la seguridad alimentaria y la nutrición y que constituya un componente central en la evolución de la Alianza Global para la Agricultura, la Seguridad Alimentaria y la Nutrición.

Para el Director General de la FAO, Jacques Diouf, “Las inversiones extranjeras sostenibles en los países menos desarrollados deberían suponer una contribución real a su crecimiento a través de la transferencia de tecnología, la creación de empleo y los ingresos añadidos”.

"Para que estas inversiones sean sostenibles a nivel social, económico y político, deberían basarse en contratos equilibrados y asociaciones que salvaguarden los intereses de todas las partes implicadas”, dijo.

Según la FAO, el nivel actual de inversión privada en los países menos desarrollados necesitará incrementarse un 50 por ciento para poder alimentar una población mundial que se espera alcance nueve mil millones de personas en 2050.

La FAO, el Banco Mundial, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) están preparando un borrador de principios para las inversiones responsables en agricultura, que respeten los derechos, los medios de subsistencia y los recursos.

Ya en el año 2003 la soja transgénica representó el 61 % del área total cultivada a nivel mundial. En este sentido Monsanto detenta el 80% del mercado seguido por  Aventis Sygenta, Basf y DUPONT que además producen el 60% de los plaguicidas y el 23 % de las semillas.  Estados Unidos Argentina Brasil China Canadá y muy lejos Africa representan el 99% de la transgenia a nivel mundial.  

En la realidad, la producción de alimentos está fuera de la órbita del control estatal de los gobiernos. La realidad es que los recursos esenciales para la supervivencia están supeditados a la lógica de rentabilidad de pocas corporaciones trasnacionales.

En ese escenario, la producción y comercialización de alimentos no está supeditada a la lógica del “bien social”, sino a la más cruda lógica de la rentabilidad.

Según la propia FAO, diez corporaciones trasnacionales controlan actualmente el 80% del comercio mundial de los alimentos básicos, y similar número de mega empresas controlan el mercado internacional del petróleo, de cuyo impulso especulativo se nutre el proceso de suba de los alimentos, causal de la hambruna, que ya se extiende por todo el planeta.

Para las transnacionales los pobres no representan un mercado.

Pat Mooney dijo que en este tipo de reuniones de la FAO siempre están presentes firmas como la Dupont y Monsanto, con patentes monopólicas de producción y expresó que por encima de los representantes de los gobiernos, son ellas las que dicen la última palabra.

Para muchos no hay “crisis alimentaria” (como sostienen la FAO, la ONU, el Banco Mundial, y el G-8) sino un incremento de la hambruna mundial por la especulación financiera y la búsqueda de rentabilidad capitalista con el precio del petróleo y los alimentos.

Para Grobocopatel el tema de la alimentación a escala tiene varias aristas. Por su parte señala que el precio de la materia prima es lo menos importante en la cadena donde el precio final lo define el marketing, el packaging, el transporte, la marca, los servicios y el procesamiento. “Si vos tomás una medialuna, a lo mejor el impacto del trigo es el 10% solamente. Ahora, en un sector más pobre, el impacto sobre el pan quizás es del 50 ó el 40 por ciento, pero de cualquier manera no es directo. En las poblaciones que comen arroz o harina de maíz –las menos desarrolladas en consumo de alimentos– el impacto de la crisis es mayor” En la entrevista concedida a un Blog especializado en alimentación el zar de los pooles cree que para bajar los precios de los alimentos “hay que aumentar la producción sin tocar ecosistemas que producen altos servicios ambientales. Ahí hay restricciones, pero todavía hay mucho para crecer en superficie, en muchos países, incluido la Argentina o Brasil. El Estado y el sector privado deben acordar hasta dónde se puede ir y bajo qué reglas”.

También define la racionalización del consumo. “Un norteamericano consume cuatro veces más energía en la alimentación que un latinoamericano y casi dos veces más energía que un europeo. Hay una ineficiencia mayor en EEUU por la dieta que tiene más grasas. Debe haber un cambio de dieta, el tema es cómo se hace eso en una sociedad democrática, libre, con normas determinadas. Ahí se juegan la cultura y los intereses económicos”.

Otro modo en la visión Grobocopatel es el de la producción eficiente. “Para producir un kilo de carne vacuna se necesitan 8 kilos de materia prima; para producir un kilo de pollo, dos kilos (el pollo es cuatro veces más eficiente que el ganado). El pescado es todavía mucho más eficiente, porque para hacer un kilo de pescado se necesita más o menos un kilo y medio de alimento balanceado. Una dieta de pescado y de pollo es mucho más eficiente que una de carnes rojas” dijo.

En relación a los biocombustibles estableció que “no son todos los biocombustibles sino el maíz que se usa para etanol, que ha agudizado el problema en Estados Unidos. De cualquier manera, es bueno que se sepa que no es que de un kilo de maíz sacás solamente etanol, sino que la mitad seguís obteniendo alimentos. Este es el problema de 10 ó el 20% de los biocombustibles; el resto es etanol de caña de azúcar, como en Brasil, y es un sistema sumamente eficiente. En el futuro será etanol de celulosa, pero lo interesante es lo siguiente: mientras que necesitábamos 200 millones de años para transformar un vegetal en petróleo; ahora vas a necesitar 8 meses para transformar un vegetal en petróleo. Hay un cambio muy grande en el paradigma energético vinculado con la agricultura. Ahora, EEUU decidió esa postura porque quiere tener cada vez más autoabastecimiento, depender menos de los países petroleros, de Medio Oriente y de Venezuela. Una medida de protección”.

A su vez defiende la siembra directa como la mejor noticia en cinco mil años de agricultura. “En los últimos 30 años los agricultores dimos vuelta 5 mil años de agricultura con labranza a una agricultura sin labranza y eso tiene impacto en la conservación de suelos. Si no hubiese siembre directa, esta conversación hubiera sido totalmente diferente, hubiésemos estado discutiendo desde una base de pobreza y hambre muy grande”.

Palabras clave:  grobocopatel - fao - banco mundial - hambre - monsanto
 

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