| Pelea entre las multinacionales verdes |
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| Escrito por Redacción |
| Jueves, 15 de Octubre de 2009 10:36 |
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La reacción, aunque tardía, fue salir con los tapones de punta. En un comunicado difundido hoy, ambas organizaciones le escupieron a Oxley su pasado y su presente. Lo asociaron a la compañía Rimbunan Hijau Group, que tiene explotaciones forestales en varios países de otros tantos continentes. Greenpeace elaboró el informe “Rimbunan Hijau Group: 30 años de saqueo forestal” en el que se vincula a la empresa con la industria del aceite de palma, entre otras. El nombre de Oxley aparece naturalmente. Este ex embajador australiano al que Greenpeace tilda con desprecio como “consultor económico”, aprovechó las cámaras y los flashes de la Conferencia sobre el Clima que se realizó en Bangkok para ventilar las campañas “bien financiadas” de la multinacional verde, la presión que se ejerce sobre las empresas de “cosméticos y alimentos” para boicotear el aceite de palma, el “cabildeo” con los gobiernos para “imponer embargos comerciales” y el empeño en limitar la producción de ese tipo de aceite en el nuevo tratado que se discutirá sobre cambio climático. Munición gruesa. Para rematar a los golpeados ambientalistas, World Growth, o sea Oxley, sentenció: “cuando las buenas intenciones se encaminan de manera que obligan a los países pobres a desistir de estrategias exitosas para reducir la pobreza, deben condenarse como moralmente represnsibles”. Tocados en su honor, los muchachos de verde saltaron sobre la producción del aceite de palma para exorcizarla. Debieron reconocer, eso sí, que el balance de gases de efecto invernadero (GEI) del bendito aceite como fuente de biocombustible “es mejor que el de muchas otras”. Pero enseguida dudaron de su propia afirmación al señalar que “no existen estándares suficientes para garantizar que los productores de aceite de palma no contribuyan directa o indirectamente a las emisiones de GEI causadas por la deforestación o del desmonte de turberas”. Desempolvaron uno de los tantos estudios que siempre hay en el bolsillo del buen ambientalistas titulado “Losing Ground: The human rights impacts of oil palm plantation expansion in Indonesia” y fumigaron a la palma. “Estas plantaciones son una de las principales causas de la deforestación en Indonesia, destruyendo el hábitat de especies en peligro de extinción. Además, el informe estima que entre sesenta y noventa millones de personas en Indonesia dependen de los bosques para su supervivencia, pero la mayoría de ellos están perdiendo sus tierras por el avance de las plantaciones para la industria del aceite de palma”. “Asimismo –agregaron-, la quema de los bosques y selvas para permitir el cultivo de la palma generan cientos de millones de toneladas de dióxido de carbono, haciendo de Indonesia uno de los mayores emisores de dióxido de carbono en el mundo”. La Guerra de los Roses se trastocó en la Guerra de los Verdes.
Palabras clave: deforestacion |



