Copenhague, ciudad sitiada. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Domingo, 06 de Diciembre de 2009 09:32


No deben estar muy contentos los daneses. A la certeza de que su país no figurará en el libro de oro de los grandes acuerdos internacionales sobre el clima –donde el fracaso está más cantado que la cumparsita-, se agrega la molesta invasión de extraños que comenzaron a llegar para participar, de una u otra forma, de la bendita cumbre.


No hay hoteles, ni casas de familia, ni campings que no estén con el cartelito de “no hay más disponibilidad” para las dos semanas que durará la convención. Muchos están pensando porqué no se dejó a México u otro país latinoamericano –más rico en extensión y repleto de megaciudades- organizar el encuentro, tal como les correspondía.

La bucólica Copenhague se verá atestada de funcionarios, empresarios, activistas ambientales y gente común que alterará sin más su sereno paisaje. Hasta la sirenita está nerviosa y con ganas de adelantar su prometido viaje al exterior.

Casi la mitad de los 6 mil policías con que cuenta toda Dinamarca, estarán apostados en su capital cuidando día y noche que nada salga de sus carriles normales, aunque con semejante despliegue la normalidad quedará para otra oportunidad.

Unos 100 jefes de estado y de gobierno, unos 15 mil visitantes, más de 5 mil periodistas y unos 30 mil activistas –que dicen participarán de una movilización pacífica el sábado 12 de diciembre para pedir un acuerdo que no será- invadirán literalmente la ciudad.

La reunión del fracaso, como algunos ya empiezan a llamar por adelantado, tendrá un costo de casi 100 millones de euros, solo en seguridad. Mucho dinero que algunos consideran podría invertirse en cuestiones más productivas y en ayudas efectivas a los pobres del mundo.

Es que el recientemente conocido “Climagate” –cientos de mails hacheados a científicos defensores de las argumentaciones más catastróficas del cambio climático- podría revertir la corriente de simpatía que hasta ahora gozo el mundo científico, tanto, que hasta han sido galardonados con un premio Nóbel. ¿Deberían devolverlo si se descubre el fraude?.   

Fuera de esto, los daneses se preparan para la invasión. Previsores como buenos europeos, no dejarán que nadie arruine su fiesta, aunque sea un festejo sin final concreto. Para quienes quieran alterarlos, tienen preparado un gigantesco almacén que fue reformado hasta convertirlo en una cárcel común repleta de celdas.

Quienes se quieran llegar a último momento a Dinamarca, el consejo es que se den una vueltita por Suecia y Noruega para conseguir algún rincón para dormir. En vísperas de Navidad, la cumbre es sólo una gran molestia.


Palabras clave:  cop 15 - cambio climatico
 

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