China versus Gran Bretaña: de la guerra del opio a la guerra del clima PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 24 de Diciembre de 2009 10:45


“Fueron dos guerras que duraron de 1839 a 1842 y de 1856 a 1860 respectivamente. El punto culminante de los conflictos comerciales entre la China y el Reino Unido. El contrabando británico de opio de la India Británica hacia la China y los esfuerzos del gobierno chino para imponer sus leyes contra las drogas llevaron al conflicto. Francia luchó al lado de Gran Bretaña en la segunda guerra. La derrota de la China en las dos guerras forzó al gobierno a tolerar el comercio del opio. El Reino Unido coaccionó al gobierno a firmar tratados desiguales, abriendo varios puertos al comercio exterior y entregándole Hong Kong a Gran Bretaña”. (Wilkipedia dixit).

Más de un siglo y medio después, el conflicto entre las potencias occidentales y la poderosa China resurge. La excusa, esta vez, hay que buscarla en la lucha contra el calentamiento global. Apenas horas después de finalizada la ficticia cumbre de Copenhague, la cancillería británica acusó a los chinos por el fallido acuerdo. Le respondieron de la cancillería china. Los funcionarios del gigante asiático acusaron a Gran Bretaña y sus socios occidentales de querer asesinar Kyoto.

Ahora parece que había un delegado espía en las cerradas reuniones que llevaron al tibio acuerdo. Se trata del periodista del diario británico “The Guardian”, Mark Lynas, quien se coló en la reunión –otra falla de la seguridad- y relató lo que pasó entre esas cuatro paredes.
El periodista contó que en una de las consultas finales con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y la cúpula completa de la Unión Europea y otros jefes de Estado y de gobierno, China "arruinó las conversaciones y humilló a Obama".

De acuerdo con la información de Lynas, los chinos tan solo enviaron a "diplomático de segunda fila" a estas conversaciones que dirigía el jefe de gobierno danés. Sin embargo estaban presentes Obama, así como el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, la canciller almena Angela Merkel, el primer ministro británico Gordon Brown o el presidente de Francia y el primer ministro de Etiopía, Meles Zenawi, entre otros.

"En varias ocasiones, los jefes de Estado más poderosos del mundo se vieron obligados a esperar, porque los representantes chinos salían a conversar por teléfono con sus superiores", relató. China impidió -según informó el diario- que incluso los países industrializados se marcaran sus propias metas de emisiones de un 80 por ciento menos de emisiones, independientemente del acuerdo de Copenhague.

Ello condujo a que una "enojada Merkel" preguntara: ¿Y por qué no podemos anunciar nuestras propias metas?". Por su parte, el jefe del gobierno de Australia, Kevin Rudd, tomó la palabra enojado y el representante de Brasil lamentó la "falta de lógica" en la postura china. Los líderes occidentales deberán comprender la lógica oriental de negociar. El tiempo de la sumisión finalizó hace más de un siglo y medio.

 

Palabras clave:  cmabio climatico - china
 

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