REFUGIADOS CLIMÁTICOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hernán Sorhuet Gelós   
Miércoles, 30 de Diciembre de 2009 18:52


El fracaso que significó la postergación de lograr en Copenhague un acuerdo vinculante de reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, agrava la situación mundial. Pesaron más los argumentos políticos y económicos a corto plazo, sin que nadie asuma la responsabilidad de las consecuencias.

Mientras tanto, avanza el convencimiento que trabajar en estrategias de adaptación al cambio climático es una decisión sabia e impostergable, porque el consenso científico anuncia cambios significativos en la estructura y el funcionamiento de los ecosistemas, provocados por el calentamiento global.

Una de las consecuencias más dramáticas de estas alteraciones a escala planetaria merece la máxima atención. Se trata de las migraciones masivas que ocurrirán en los lugares del planeta donde los cambios golpeen más duro.

La desaparición de los glaciares continentales, la ocurrencia de eventos naturales extremos y con mayor frecuencia (sequías, inundaciones, huracanes, etc.), la elevación del nivel del mar, la salinización de las tierras y napas freáticas, la desertificación, el traslado de zonas tradicionales de producción de alimento, son situaciones en marcha que llegaron para complicar aún más la vida de miles de personas en todo el mundo.

Ante esta crisis por ahora no hay “ambiente” en los ámbitos idóneos de Naciones Unidas para anticiparse a los daños. Nos referimos a la resistencia a discutir la necesidad de aceptar la existencia de la categoría de refugiado ambiental o refugiado climático.

Aunque reputados analistas como Norman Myers de la Universidad de Oxford, pronostican que para 2050 podría haber unos 200 millones de personas forzadas a desplazarse como consecuencia del cambio climático, nadie quiere hablar de nuevo refugiados, debido a las implicancias políticas y económicas que ello implica.

La cifra es impresionante. Significa que una persona de cada 45 en el mundo se vería forzada a abandonar su lugar de vivienda.

Por ahora se insiste en hablar de migrantes ambientales o climáticos, aunque existe una diferencia fundamental entra ambas categorías: mientras los migrantes se desplazan voluntariamente en busca de mejores condiciones de vida, los refugiados lo hacen en forma compulsiva, porque corre riesgo su integridad física y su vida. Otra diferencia es que al hablar de “refugiado” se considera implícita la situación de cruce de una frontera internacional, lo que no necesariamente está ocurriendo en materia ambiental o climática. También siempre está latente la posibilidad de regresar si la situación original cambió.

La humanidad enfrenta circunstancias nuevas y, por lo tanto, demandan soluciones creativas. Asusta la posibilidad de que los países deban ofrecer el mismo amparo que a los refugiados políticos, pero la realidad actual presiona con el mismo imperativo moral. La categoría de refugiado climático debería incorporarse a las negociaciones dentro del componente de adaptación al cambio climático.
Palabras clave:  cambio climatico
 

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