| Ecología más científica y más humana |
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| Escrito por Por Luís Fernández Cuervo |
| Sábado, 23 de Enero de 2010 11:06 |
![]() En Copenhague y antes de Copenhague, no han fracasado ni la ciencia del clima ni la ecología. Han fracasado los políticos del catastrofismo climático disfrazados de científicos, apoyados por científicos fraudulentos. Espero que de ahora en adelante, la ciencia del clima -todavía en mantillas-- avance como tiene que avanzar siempre la ciencia: con humildad, con paciencia, con dedicación y con hipótesis y teorías basadas en trabajos y datos abiertos a toda la comunidad científica. Eso es lo ético. A los lectores que me escribieron con respetuosas objeciones a mis ideas sobre este tema les respondí como debe hacerse: adjuntándoles los nombres de científicos del clima y los datos en los que me apoyaba. Cosa que no hicieron los científicos fraudulentos de esa especie de secta cerrada y excluyente en que se había transformado el IPCC, el CRU y su montaje mediático, económico y político. Es curioso que entre las muchas personalidades que supieron ver lo que se preparaba en la Cima de Copenhague contra la verdadera ciencia, la libertad humana y la autonomía de las naciones, estén gente tan diversa como el Papa Benedicto XVI, un montón de científicos no creyentes y sagaces periodistas como los del Wall Street Journal en USA, los de libertad digital en España, o el prestigioso intelectual francés Guy Sorman. La brevedad del espacio me hace elegir sólo algunas de las ideas del Papa y de Guy Sorman. Pero antes quiero insistir en lo que ya avisé en el primero de mis artículos: no mezclemos la degradación ecológica y la contaminación del aire que respiramos, con el aumento de la temperatura media de la Tierra y el aumento del CO2 de la atmósfera. Son cosas distintas. Tenemos mucho que aprender y mejorar en nuestro país sobre ecología. Por ejemplo: hay que prohibir duramente todo lo que contamina el aire en el que vivimos y respiramos. Desde las humaredas de vehículos, hasta las cenizas de los cañales que se queman. El calentamiento de la Tierra tiene otras causas. Y el CO2, incoloro e inodoro, no es un gas contaminante sino indispensable para la vida, del cual tal vez escriba en otra ocasión. Benedicto XVI advierte certeramente que el respeto de la naturaleza está "estrechamente relacionado" con el respeto a la persona humana, pues "el libro de la naturaleza es único" y explica que "una correcta concepción de la relación del hombre con el medio ambiente no lleva a absolutizar la naturaleza ni a considerarla más importante que la persona misma". Guy Sorman dice lo mismo con otras palabras: "Volvamos al terreno del conocimiento y de la moral. La moral primero: las civilizaciones se basan en el dominio de la Naturaleza al servicio del Hombre y no al contrario. La ideología del calentamiento llevada al extremo es una subversión del orden occidental, una negación de la herencia grecorromana y judeocristiana: un neo-paganismo cuyos sacerdotes serían los ecologistas". "En Copenhague" -–advierte Sorman-- "nos hemos librado por los pelos: un acuerdo vinculante sobre la energía nos habría sumido en el caos. Pero al borde del abismo, el sentido común salió victorioso frente a la ideología del calentamiento. A la mayoría de los participantes les vienen bien las circunstancias del fracaso: los occidentales pueden culpar a China y a India, lo que exime a sus gobiernos de toda responsabilidad.(...) un acuerdo vinculante habría sido una especie de suicidio industrial para el mundo occidental. Y los indios y los chinos podrán proseguir su desarrollo, el cual exige, de acuerdo con el estado actual de sus recursos, el consumo de carbono". Al menos, por ahora se ha frustrado un golpe que en sus metas más ambiciosas llevaba a la formación de un Gobierno Mundial, presentado como salvador y en realidad esclavizante de nuestras vidas. Gracias a la burbuja terminada de estallar en Copenhague, allí perdieron los políticos y científicos que falsearon datos y resultados; perdieron la inmensa burocracia y los medios "informativos" que los apoyaron; perdieron esos anticapitalistas europeos que, tras el rotundo fracaso del comunismo, aparecieron disfrazados de verdes ecologistas. Sorman incluye también, entre los perdedores, a los jefes de Estado "cleptócratas" (gobernantes ladrones) "que reclamaban compensaciones financieras en nombre de la justicia climática". El Papa invita a plantear la ecología de manera equilibrada, respetando lo "que el Creador ha inscrito en su obra, confiando al hombre el papel de guardián y administrador responsable de la creación, papel del que ciertamente no debe abusar, pero del cual tampoco puede abdicar.(...) hay una cierta forma de reciprocidad: al cuidar la creación, vemos que Dios, a través de ella, cuida de nosotros". Yo pienso, con ellos, que de aquí puede y deben salir una ciencia del clima liberada de manipulaciones ideológicas, con más y mejores conocimientos, y una ecología mucho más humana. Palabras clave: cambio climatico |




