Argentina que rica que sos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 14 de Octubre de 2010 11:58

No somos los mejores del mundo o casi lo somos. Después de la dura batalla por el agua de los glaciares para los "servicios mineros" es casi imposible sostener que el país está entre los países más ricos en recursos naturales.  
Entre el rol estratégico, la Argentina granero del mundo y la selección estamos siempre girando con las mismas patas de la verdad a medias o de las cosas que queremos creernos. 

La WWF hace un informe planeta y los medios salen a copiar el cable de agencia. Los del logo pandas recaudan y los socios locales hablan. La cuestión es que los métodos de estudio de la WWF no son conocidos por lo cuál podría ser así o no incluyendo toda la gama de grises. 
El Informe Planeta Vivo 2010, que realizó la Organización Mundial de Conservación (WWF, en sus siglas en inglés), se presentó ayer en Gran Bretaña y ubica a la Argentina  entre los primeros diez que totalizan más del 60 por ciento de la capacidad de la tierra para proveer servicios ambientales.
En el Año Internacional de la Biodiversidad, el Informe Planeta Vivo 2010, documenta los cambios en la diversidad biológica, los ecosistemas y el consumo de los recursos naturales, dio a conocer cifras que manifiestan el deterioro que está sufriendo el medio ambiente.

En este contexto, la Argentina se ubicó en el noveno lugar dentro de los 10 países que totalizan más del 60 por ciento de la capacidad de la tierra de producir estos recursos y proveer servicios ambientales, detrás de Brasil, China, Estados Unidos, Rusia, India, Canadá, Australia, Indonesia y, por delante de Francia.

“En la actualidad, los servicios ambientales que brinda la Argentina exceden largamente nuestras necesidades de consumo interno. En este sentido, nuestros recursos naturales, a partir de las exportaciones de commodities (por ejemplo, pesca o agricultura), se destinan mayormente a alimentar regiones distantes del planeta como la Unión Europea o China. En un contexto futuro de recursos limitados, nuestro país pasa a tener un rol estratégico”, aseguró Diego Moreno, Director General de Vida Silvestre.

Sin embargo, el consumo interno sumado al impacto que tienen las exportaciones de productos agrícolas y de la pesca, generan una presión importante sobre los recursos naturales del país. 

Así, el Informe analizó la situación de los bosques y de los recursos pesqueros globales. Con respecto a los bosques, sostiene que se perdieron 13 millones de hectáreas cada año entre 2000 y 2010 a nivel mundial (FAO), lo que equivale a cuatro veces la superficie total de bosques existentes en Argentina, en un lapso de 10 años. 

La Argentina no se queda atrás. Según datos de la Secretaria de Ambiente de la Nación, entre 2002 y 2006, la Argentina perdió 300.000 hectáreas de bosques por año, equivalente a 15 veces la ciudad de Buenos Aires, con más del 1 por ciento de tasa anual de deforestación, por encima del promedio mundial.

A su vez, el Informe refleja la situación crítica de la pesca. El 70 por ciento de todos los stocks pesqueros marinos comerciales está amenazado. En nuestro país, en los últimos 20 años, se perdió el 80 por ciento de la población de merluza adulta, principal recurso pesquero de nuestro país.

Por otra parte, en el trabajo se describió que la población mundial utilizó durante 2007, recursos que el planeta alcanzaría a reponer en 1,5 años. De continuar esta tendencia, la humanidad necesitará la capacidad de 2 planetas para 2030, previendo el aumento de la población global. La consecuencia es evidente: la biodiversidad disminuyó un 30 por ciento entre 1970 y 2007 a nivel global. 

Según el Informe, en 2007 (últimos datos disponibles), la huella ecológica- el indicador que mide la demanda de la humanidad sobre los recursos naturales- excedió en un 50 por ciento la capacidad de la tierra de reponer los recursos naturales consumidos y absorber desechos como el dióxido de carbono producidos por la actividad humana. 
Esto se debe, principalmente, a la huella de carbono, que aumentó 11 veces desde 1961 y más de la tercera parte desde 1998. 

Por otra parte, el otro indicador utilizado en el Informe Planeta Vivo 2010 es el Índice Planeta Vivo (IPV), que mide la salud de los ecosistemas mediante un análisis de las tendencias de cerca de 8.000 poblaciones de especies de vertebrados.

De acuerdo al IPV, la biodiversidad disminuyó un 30 por ciento entre 1970 y 2007 a nivel global (la terrestre se redujo cerca del 25 por ciento; la marina disminuyó un 24 por ciento y la de agua dulce cayó un 35 por ciento). Y, el IPV Neotropical (que incluye a Latinoamérica), se redujo un 55 por ciento por los cambios en el uso de la tierra, principalmente. 

Otro dato a tener en cuenta es cuando se compara el IPV según el nivel de ingresos de los países. Así, el IPV de los países con ingresos altos aumentó 5 por ciento entre 1970 y 2007, mientras que el IPV de los países con ingresos medios y bajos disminuyó 25 por ciento y 58 por ciento, respectivamente, para el mismo período. 

“Mientras los países desarrollados están tomando conciencia e invirtiendo esfuerzos en la conservación de sus recursos naturales, los países en desarrollo se ven en la necesidad de aprovecharlos al límite de su capacidad. Lo paradójico de la cuestión es que estos recursos son consumidos mayormente en los países desarrollados”, sostuvo Moreno.

Las cinco amenazas principales para la biodiversidad que provienen de demandas humanas son: la pérdida de los ecosistemas como producto de la deforestación, la alteración y fragmentación, la sobreexplotación de poblaciones de especies silvestres, la contaminación, el cambio climático y las especies invasoras. 

Estas demandas son satisfechas por unos pocos sectores claves: Agricultura, Silvicultura, Pesquerías, Minería, Industria, Agua y Energía. Y, el nivel de impacto que tienen sobre la biodiversidad depende de tres factores: el número total de consumidores, la cantidad consumida por cada persona y la eficiencia con la que los recursos naturales son convertidos en bienes y servicios.

“La creación de nuevas áreas protegidas y un manejo efectivo de las ya existentes son una herramienta clave que integran la conservación de la biodiversidad y el uso sostenible, proveen servicios ambientales para satisfacer las necesidades humanas y ayudan para adaptarnos mejor a los efectos del cambio climático”, agregó Diego Moreno. 


Palabras clave:  wwf - vida silvestre