En Cancún mejor es ir a la playa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Lunes, 29 de Noviembre de 2010 09:45

Según la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanzó el año pasado niveles récord, hasta un 38% más que a comienzos de la era industrial. Las expectativas para Cancún son menores que las que había antes de la cumbre de Copenhague. Por su parte el Programa de Medio Ambiente de la ONU advierte además que las promesas de reducción de emisiones hechas por los países participantes en la Cumbre de Copenhague de 2009 no servirán para limitar el calentamiento global a 2°C, como pretenden.

Y sin embargo parece darse por hecho que Cancún no servirá para sustituir al Tratado de Kyoto para limitar la emisión de gases causantes de efecto invernadero. Todos saben que no habrá acuerdo y los enfrentamientos en un modelo de desarrollo sucio están asegurados. Como es de esperar la cumbre camina rumbo al fracaso ya que no hay disposición para que los países corten las emisiones de la industria.

Ya se estima que lograr un pacto global para poner en marcha el plan de Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación (conocido como REDD+), podría salvar las papas.

El REED + (los más son un invento del Banco Mundial) es un sistema por el cual las naciones ricas pagan a los estados en desarrollo para que conserven sus bosques.

"Ya que no hay disposición para que los países corten las emisiones de la industria, al menos logremos que protejan sus bosques, los grandes sumideros de carbono en el mundo", asegura Conde, quien forma parte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.

En diciembre de 2009, la cumbre de Copenhague terminó con la promesa de aportar US$30.000 millones para ayudar a los países en desarrollo a mitigar los efectos del cambio climático.

México podría ser el lugar donde se concrete de dónde saldrá el dinero para el llamado Fondo Global para el Clima (o Fondo Verde), cómo se entregará y quiénes serán los países beneficiarios.

Aunque para ello los donantes tendrán que convencer a algunas delegaciones, como la boliviana, que consideran insuficiente el monto acordado. También algunos organismos de la ONU han expresado que esos US$30.000 millones suponen la mitad del dinero que les haría falta a los países en desarrollo para mitigar los efectos del calentamiento global.

Otro de los temas a debate será el referente a la transferencia de tecnología de países ricos a naciones en desarrollo.

La esperanza de muchos activistas es que los países más contaminantes puedan encontrar incentivos para abandonar las industrias sucias si cuentan con la tecnología adecuada para desarrollar fuentes de energías limpias e investigación.

Uno de los principales desafíos para los negociadores será convencer a China, preocupada por la posibilidad de que los acuerdos puedan resentir su crecimiento económico, para que permita que sus programas de reducción de emisiones sean monitoreados por organismos internacionales.

Mientras países como Estados Unidos reclaman a China más transparencia, Pekín exige que el dinero prometido empiece a fluir y existan mayores controles sobre las propuestas de financiación hechas por los países desarrollados.

 

 

Palabras clave:  cambio climatico - cop
 

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