| Vuelve la alarma nuclear |
|
|
|
| Escrito por Redacción |
| Lunes, 14 de Marzo de 2011 13:43 |
|
El alcance real de la alerta desencadenada por la posible fusión parcial del núcleo del reactor de una de las centrales nucleares afectadas por el terremoto de Japón todavía se escapa de un resultado. La información es debidamente controlada como par o generar más alarma. De todos modos las luces rojas se encienden en cuanto a la producción de energía atómica. La opción atómica como componente de la producción de energía parecía en proceso de reconsideración en toda Europa con las resistencias de partidos verdes y todo impulsado por la crisis económica. también en España al calor de las llamas de la crisis económica. Chernóbil el principal ejemplo de un desastre nuclear sigue sonando en todo el mundo. La seguridad de las centrales nucleares más modernas y sobre todo las de última generación es muy superior a la de la accidentada en Japón, construida en los años setenta del siglo pasado; que ha mejorado tanto que podrían soportar un terremoto incluso superior al de la semana pasada. La seguridad completa es un imposible y el futuro energético del mundo sigue en dudas. La canciller alemana Angela Merkel ha sido la primera en admitir que algo ha fallado y que para aprender la lección hay que reabrir el debate sobre la seguridad del uso de la energía nuclear, una reflexión mundial que Alemania y ella misma se ofrecen a liderar. La alarma en las centrales japonesas enciende el debate nuclear en Europa. Las plantas atómicas producen alrededor de la tercera parte y del 15% de la energía consumida en la UE. A la reunión planteada por los ministros de medioambiente en el día de hoy, se suma la de los responsables de la seguridad nuclear en la Unión Europea junto a fabricantes y operadores de centrales. Todos evaluaran las consecuencias del accidente de Fukushima. En Alemania ayer hubo marchas contra la política atómica del Gobierno de centro-derecha de Angela Merkel, que a finales de 2010 aplazó el cierre de las 17 centrales nucleares alemanas por una media de 12 años. En 2002, el excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que gobernaba entonces junto a Los Verdes, aprobó la desconexión de todas las centrales atómicas en 2021. El polémico aplazamiento del "apagón nuclear" incluye a otros países y tiene influencia sobre la discusión política.Este sábado pasado, 60.000 personas habían formado una cadena humana de 45 kilómetros entre la central nuclear de Neckarwestheim y el centro de la capital del land, Stuttgart. Muchos reviven el recuerdo de la nube radioactiva que alcanzó Alemania hace 25 años procedente de Chernobil. Merkel habló de la amenaza de Fukushima como "punto de inflexión" en el mundo y advirtió que "un día como hoy [el de la explosión en la central] no es el indicado para que simplemente insistamos que nuestras centrales son seguras". Acto seguido certificó justamente que "son seguras". La primera consecuencia sociopolítica esperable en Europa de los siniestros en las centrales nucleares japonesas es una vigorosa ofensiva de las fuerzas antinucleares en el continente, que llevan años cediendo terreno ante los partidarios de la nuclearización. La energía atómica es una cuestión tan políticamente radiactiva que la Comisión nunca ha querido pronunciarse, más allá de vagas y personales declaraciones a favor realizadas por algunos comisarios de Energía, y ha insistido siempre en que la participación de los distintos elementos posibles en un política energética es una atribución propia de los Gobiernos. Por otra parte Francia genera a partir de 58 centrales el 75% de su energía eléctrica. Reino Unido es la segunda potencia nuclear comunitaria y ambos países tienen ambiciosos planes de expansión.Si en Alemania, con 17 reactores en funcionamiento, la política nuclear es controvertida en Austria fue tan intenso el rechazo popular y político que el país es constitucionalmente no nuclearizable. Los austriacos ven con furor e impotencia la política expansivamente nuclear de la vecina Eslovaquia. En la actualidad hay seis plantas nucleares en construcción en Europa (dos en Bulgaria y otras dos en Eslovaquia y una en Francia y en Finlandia). Italia, único país del G-8, que no produce energía nuclear, pretende sumarse a lo grande al club nuclear.
|




