| Japón radioactivo |
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| Escrito por Redacción |
| Sábado, 26 de Marzo de 2011 12:31 |
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Si un adulto bebiese medio litro de este agua, recibiría una radiactividad de 1 milisievert, detalló el portavoz de la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón que ha comunicado que se ha detectado una concentración de yodo radiactivo 1.250 veces superior al límite legal en aguas marinas cercanas a la planta nuclear de Fukushima.El organismo detalló que estos niveles se detectaron a primera hora de hoy en muestras de agua marina recogida muy cerca de la central nuclear, en las que ayer la concentración de yodo radiactivo era 140 veces superior al límite. Un miliSievert es el equivalente a la dosis recibida por una persona que viviera 42 días a 4.700 metros de altura en el Himalaya, a causa de los rayos cósmicos y se calcula que algo más que la dosis anual que recibe una persona por radiación natural en España. Como consecuencia de la exposición a la radiación natural procedente de los rayos cósmicos una persona puede recibir como media 0,25 milisievert al año. Como consecuencia de la exposición a la radiación natural procedente de la corteza terrestre una persona puede recibir como media 0,45 milisievert al año y como consecuencia de la exposición a la radiación natural procedente del gas radón una persona puede recibir como media 1,20 milisievert al año. Como consecuencia de la exposición a la radiación natural procedente de alimentos y bebidas una persona puede recibir como media 0,30 milisievert al año. Como consecuencia de una exploración radiográfica de aparato digestivo una persona puede recibir como media 3 milisievert. Como consecuencia de una exploración radiográfica de cabeza mediante tomografía axial computarizada (TAC) una persona puede recibir 3 milisievert. Por su parte la red alimenticia posee la capacidad no sólo de transportar, sino también de concentrar materiales diversos. La concentración de radioisótopos en la cadena alimenticia de las regiones árticas es particularmente alta. El efecto de esta concentración se observó al descubrir que los esquimales absorbían más precipitación radiactiva que la gente que vivía en otras zonas de la Tierra en las que la precipitación era mayor. En diversas ocasiones, durante los últimos 75 años, múltiples grupos de personas han estado expuestos a grandes dosis de radiación ionizante por periodos que han ido desde unos segundos a algunos minutos. Los holocaustos de Hiroshima y Nagasaki, y los accidentes ocurridos en instalaciones nucleares civiles proporcionan mucha información acerca de lo que la radiación puede hacer cuando se administra en grandes cantidades al cuerpo durante un breve periodo. Consideremos primero el resultado más simple y terrible del efecto de la radiación, esto es, la muerte. Hasta una dosis aproximada de 250 rads prácticamente todos sobreviven. Cuando la dosis se eleva por encima de este punto, la supervivencia empieza a disminuir abruptamente, y por encima de 700 rads, todos mueren. Las noticias que llegan de Tokio, buscan tranquilizar a la población. La radiactividad en el agua corriente continuó hoy por tercer día consecutivo en niveles seguros para su consumo incluso por parte de bebés, informó el Gobierno metropolitano de la capital nipona. Las mediciones en la planta depuradora de Kanamachi, que surte al centro y el oeste de la ciudad, detectaron hoy 34 becquerel de yodo radiactivo por kilo, muy por debajo de los 210 becquerel por kilo anunciados el pasado miércoles. El nivel de hace cuatro días llevó a las autoridades a pedir que no se suministrara agua a los niños menores de un año, aunque un día después la concentración de yodo radiactivo ya había descendido a 79 becquerel por kilo. Pese a los llamamientos a la calma del Gobierno, los avisos sobre la radiactividad llevaron esta semana a que los residentes de Tokio agotaran buena parte de las existencias de agua mineral de la ciudad y las autoridades pidieran a las empresas embotelladoras un aumento de la producción. Además, los responsables municipales repartieron 240.000 botellas de 550 mililitros a las familias de unos 80.000 bebés de Tokio y cinco ciudades cercanas.
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