Los gases no saben de crisis PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 23 de Abril de 2009 10:56
Las bolsas caen, el petróleo se desploma, los bancos quiebran y el mundo se acerca a la deflación pero dos de los gases de efecto invernadero, el metano y el dióxido de carbono, siguen su camino ascendente, independientes de la crisis económica.
Así lo demostró el calculo que a finales de diciembre de 2008, en plena pendiente financiera, reveló que había 16 millones de toneladas de dióxido de carbono y 12 mil millones de metano adicionales en la atmósfera.
"Sólo reduciendo nuestra dependencia de los combustibles fósiles e incrementando la producción de fuentes de energías renovables, comenzaremos a ver mejoras y a reducir los efectos del cambio climático", aseguró Peter Tans, uno de los responsables de la investigación que publicó la National Oceanic and Atmosferic Administration (NOAA) de Estados Unidos y que recopila datos de 60 lugares del mundo.
Este incremento supone que por cada millón de moléculas de aire, otras 2,1 moléculas de dióxido de carbono entraron en la atmósfera el año pasado, algo menos que en 2007.
De este modo, la concentración global de dióxido de carbono en la atmósfera asciende a 386 ppm (partes por millón), comparada con las 280 ppm existentes antes de que comenzara la revolución industrial en el siglo XIX, reflejó la agencia Europapress.
Por su parte, los niveles de metano crecieron en 2008 por segundo año consecutivo después de una década de tregua. Concretamente, las concentraciones de este gas en la atmósfera aumentaron en 4.4 moléculas de metano por cada mil millones de moléculas de aire, lo que supone una concentración global de hasta 1.788 partes por mil millones.
El metano es 25 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2), pero su concentración en la atmósfera es considerablemente inferior y se mide en parte por mil millones, de modo que al evaluar el impacto sobre el calentamiento del Planeta el efecto del metano es cerca de la mitad del efecto del CO2.
El aumento no es inmune a depresiones que duran muchos años, o incluso más. Por ejemplo, se registró una caída de los niveles de CO2 tras la Gran Depresión, entre 1930 y 1936 y de nuevo en la década de los 40, probablemente debido a la II Guerra Mundial.
Igualmente, las grandes erupciones volcánicas registradas en el Monte Agung (Indosnesia) en 1963 y en el Pinatubo (Filipinas) en 1991 ralentizaron el crecimiento de CO2 durante muchos años.
Las emisiones volcánicas enfrían la baja atmósfera y dispersan los rayos del Sol. Estos cambios pueden reducir la respiración de las plantas, que emiten dióxido de carbono y estimulan la fotosíntesis, lo que elimina el CO2 del aire.
Palabras clave:  co2 - cambio climatico
 

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