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Escrito por Redacción
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Martes, 08 de Noviembre de 2011 11:19 |
Repletos de tips para la conciencia ecológico y de abundantes productos informativos de la nada misma, Greenpeace se suma con una serie de mandamientos sexuales que protegen la Tierra. Ya están metidos en que el mundo sea una cosa única en el pensamiento y con un militante sentido de la culpa. Ahora de lleno se largan a controlar las hormonas. Como todo es probable los legisladores de la ciudad de Buenos Aires así como aprobaron una ley de basura cero, bien podrían hacer una ley siguiendo los consejos de los militantes verdes. La primera medida es apagar las luces del lugar donde se va a copular a los efectos de contribuir al ahorro de energía. El artículo dice que Greenpeace reivindica la penumbra que nos invita a aprovechar mucho más otros sentidos, como el tacto y el oído. Como alternativa, se propone el uso de velas, eso sí, siempre y cuando estén hechas con cera de abeja y parafina ecológica y no a base de petróleo o grasa animal. Siguiendo con las recomendaciones establecen que los mejores afrodisíacos orgánicos pero de procedencia orgánica con el uso de aceites o jabones biodegradables. Pero en los sex toys a base de petróleo, los Greenpeaces encuentran al mayor enemigo, pero carecen de propuestas que lo reemplacen.
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