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Escrito por Redacción
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Domingo, 24 de Mayo de 2009 21:42 |
En buen criollo diríamos, “estamos en el horno”, al leer el informe sobre Evaluación Mundial sobre la Reducción del Riesgo de Desastres que realizó la Organización de las Naciones Unidas y donde se asegura que hay un aumento del nivel del riesgo como consecuencia, entre otras cosas, de ciudades inseguras y el impacto de la degradación ambiental y el cambio climático.De manera apocalíptica, aunque no por ello sin presentar una serie de proposiciones para la solución del problema, la ONU nos recuerda que en los países de ingresos medianos y bajos, los desastres recurrentes destruyen los medios de vida, y muchas veces son impulsados por una falta de atención por parte de los gobiernos –integrantes de las mismas Naciones Unidas-, una urbanización no planificada y condiciones económicas deplorables.
“El riesgo de desastres está aumentando de forma alarmante y está amenazando los beneficios del desarrollo, la estabilidad económica y la seguridad global, al tiempo que crea un impacto desproporcionado en los países en desarrollo y en las zonas pobres rurales y urbanas”, dijo el Secretario General de la organización, Ban Ki-moon.“Si bien no podemos prevenir los fenómenos naturales tales como los terremotos y los ciclones –agregó-, sí podemos limitar su impacto. La magnitud de cualquier desastre está estrechamente relacionada con las decisiones anteriores que hayan tomado los ciudadanos y los gobiernos o con la ausencia de tales decisiones. Lo fundamental es una reducción preventiva del riesgo. Sin importar qué tan eficaces sean, los mecanismos de respuesta después de un evento nunca son suficientes”. Basado en información registrada durante un periodo de 32 años –de 1975 a 2007-, con datos sobre sequías, inundaciones, ciclones, terremotos, aludes y tsunamis, el informe de 200 páginas identifica primordialmente a tres ‘impulsores del riesgo’: el desarrollo urbano no planificado, los medios vulnerables de sustento y el deterioro de los ecosistemas, todos agravados por la incidencia del cambio climático.El documento propone un plan de acción de 20 puntos para reducir el riesgo que se centra en el incremento de los esfuerzos dirigidos a responder al cambio climático, fortalecer la resiliencia económica de las economías más pequeñas y vulnerables, prestar apoyo a las iniciativas comunitarias, intensificar el grado de gobernabilidad nacional y local, instar a la adopción de marcos de políticas de alto nivel para el desarrollo e invertir en medidas para la reducción del riesgo.Según el trabajo, entre 1990 y 2007, el riesgo de desastres global aumentó un 13 por ciento (mortalidad) y un 35 por ciento (pérdidas económicas) en el caso de inundaciones; tomando en cuenta el crecimiento rápido de la población mundial y del PIB en áreas propensas a desastres, en términos relativos la tendencia es estable y hasta puede ir diminuyendo.Asimismo, se concluyó que el riesgo de desastres está concentrado en los países más pobres y con una gobernabilidad más débil. Sólo tres países —Bangladesh, China e India, los cuales están muy densamente poblados— representan el 75 por ciento del riesgo de mortalidad por inundaciones. Japón y Filipinas tienen aproximadamente el mismo porcentaje de población expuesta a ciclones tropicales; aún así, en Filipinas morirían 17 veces más personas a causa de los ciclones tropicales que en Japón, se asegura en el informe.Para las Naciones Unidas, los estados insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin salida al mar, presentan el grado más alto de vulnerabilidad económica ante las amenazas naturales.En tanto, los países más pobres deben pagar una cuota desproporcionada de las pérdidas que ocasionan los desastres. Con frecuencia, los hogares pobres son menos resistentes a pérdidas y rara vez gozan de la cobertura de un seguro o reciben algún tipo de protección social.El cambio climático ya está modificando la distribución geográfica, la frecuencia y la intensidad de las amenazas meteorológicas y podría socavar la resiliencia de los países más pobres y de sus ciudadanos para asumir las pérdidas y para recuperarse del impacto de los desastres. Tanto en el ámbito nacional como internacional, los marcos institucionales y de las políticas para la adaptación al cambio climático y la reducción de la pobreza deben vincularse de mejor forma con los de la reducción del riesgo de desastres. “Más que un gasto, debe considerarse que la inversión en la reducción de la pobreza y del riesgo de desastres, y en la adaptación al cambio climático es una inversión en la construcción de un futuro más estable, sostenible y equitativo” dijo la Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, Margareta Wahlstroem. |