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Escrito por Redacción
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Sábado, 26 de Septiembre de 2009 14:21 |
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Algo está pasando con el discurso oficial en torno al glifosato. La música que sale de los despachos y se vuelca al público es diferente según la oficina de la que salga. Mientras el ministro de Ciencia y Tecnología, Luis Barañao, no se cansa de ofrecer charlas en Aapresid a favor del giflosato, desde otro organismo se habla –también en público y frente a periodistas- de lo contrario. Todo en medio del interminable conflicto con el campo. El "yuyo" despreciable; la soja -que llegó hasta el atril de las Naciones Unidas y volvió a ser considerado un actor importante en el proceso productivo argentino-es el culpable de la utilización brutal de glifosato. Una apacible brisa de favor oficial acarició las mejillas de Barañao. O por lo menos eso pudo haber pensado tras la nueva entronación de nuestro producto estrella.
Pero quienes escuchaban atentamente a María Laura Corso en un salón con vista panorámica en el quinto piso del Hotel Milton, eran prominentes científicos internacionales. Corso es la representante científica oficial del país en la Conferencia Científica del Comité de Ciencia que se realiza en estos días en Buenos Aires, y que se hace por primera vez en paralelo con la Novena Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas en la lucha contra la Desertificación. “El tema del glifosato es muy preocupante”, dijo la funcionaria. A su lado, el Presidente del Octavo Comité de Ciencia y Tecnología, William Dar, asentía cada una de las palabras. La pregunta y la respuesta despertaron un poco la monotonía y previsibilidad de las exposiciones en la conferencia de prensa que se había preparado. Hasta parecía que los propios científicos estaban entrando en una especie de sopor y discurso preparado. Pero el tema de los agroquímicos despertó el interés de todos. María Laura reconoció que el tema no se había tratado en el Comité Científico, a pesar de lo cual dijo que era “prioritario para el país”. Revoltijo en el estómago de aquellos que suscribieron al reciente informe de la Conicet a pedido por Barañao. Corso explicó que el avance de la frontera agropecuaria expulsó hacia las zonas marginales a las poblaciones más vulnerables que son, precisamente, “en los que más impacta este proceso” de fumigación con agroquímicos. “Es gente que no tiene la protección necesaria para este tipo de químicos”, precisó. En el medio apareció señalada la soja y las grandes empresas. Un combo para Barañao. A la demonización del glifosato en particular y los agroquímicos en general se sumó Mahmoud Solh, director general de ICARDA. “Es un tema serio que no se ha tratado en la conferencia”, lamentó. El ex funcionario del Programa de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), dio el caso de los agroquímicos usados para controlar la langosta en África y su influencia en el proceso de deterioro de los suelos. “Son problemas a los que no le presta atención el mundo”, se quejó. Teléfono para Barañao |