EUROPA NO QUIERE PAGAR SOLA LA FACTURA DEL CLIMA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Martes, 29 de Septiembre de 2009 10:54

Los europeos piden dinero. Esto se parece al cuento de la buena pipa. Dicen que no es para ellos sino para todos aquellos países que no han podido desarrollarse y que tienen que hacer frente al calentamiento global. Las cifras de las que hablan son escalofriantes. Cien mil millones de euros anuales, dijo la Directora de Asuntos Internacionales de la Dirección General del Medio Ambiente de la Comisión Europea, Soledad Blanco. Claro, ellos sólo se harían cargo de apenas un 10 o un 30 por ciento, de acuerdo a las circunstancias.

La cumbre sobre desertificación que se está desarrollando en Buenos Aires fue la excusa perfecta para sentar, una vez más, la posición de la Comunidad Europea frente al problema del Cambio Climático.  Copenhague se acerca –apenas un poco más de 70 días- y las soluciones económicas tardan en llegar.

Para juntar esa cantidad de dinero, los europeos idearon una estructura financiera que, en una lectura detenida, pone la mayor presión sobre las economías emergentes con mejores resultados económicos que sus hermanos en desgracia. El mensaje va directo hacia tres países: China, Brasil e India. Por supuesto, los europeos dicen que los mayores esfuerzos provendrán de las naciones desarrolladas.

La ingeniería financiera ideada por los europeos se basa en tres ejes para obtener dinero: Una parte deberá salir de los bolsillos de los propios países en desarrollo, especialmente de la terna mencionada; una segunda inversión provendría del mercado de bonos de carbono (la naturaleza la pondrían los pobres); y una tercera erogación saldría del financiamiento público de las economías ricas y…de Brasil, China y la India.

Un gran negocio de lavado de imagen para los amigos del primer mundo y un múltiple esfuerzo económico y financiero para los países menos agraciados desde el punto de vista económico. Nada de deuda ambiental. Ese concepto no entra en los planes de los europeos. “Pagamos todos, pero nosotros  tenemos responsabilidad histórica”, dijo palabras más, palabras menos, la funcionaria europea. De este lado del charco y en otros muchos puntos del planeta se piensa los contrario.

Los espejitos de colores volvieron al ruedo. No tener en cuenta la propuesta europea sería perder una serie de oportunidades económicas. Para ello, Blanco puso el ejemplo del viejo continente y su afán de invertir unos 130 mil millones de euros en energías renovables. Esa inmensa masa de dinero  traería aparejado la creación de 700 mil puestos de trabajo y un ahorro de 45 mil millones de euros en concepto de pago a la importación de petróleo, de acá al 2020.

Mercados, dinero, documentos, compromisos. Las declaraciones de Soledad Blanco remitieron inmediatamente a lo sostenido por el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, quien en esa misma convención pero con tres días de diferencia, había tildado de “lógica de los mercados” la que se movía alrededor del cambio climático. Lo dijo en tono de crítica, por si vale la aclaración.

La conferencia de prensa de la funcionaria de la Comunidad Europea, quien estuvo acompañada por la viceministra de Medio Ambiente de Suecia, Asa-Britt Karlsson, despejó cualquier duda al respecto. 

Palabras clave:  cambio climatico - union europea
 

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