Armella quiere una Acumar "políticamente estéril técnicamente apta y éticamente proba”. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 02 de Octubre de 2009 14:29

El juez federal de Quilmes, Luis Armella Armella es uno de los máximos referentes en el concierto de la problemática de la cuenca Matanza Riachuelo. Sin embargo en la necesidad de imponer su autoridad en el tema destacó que  “esta vez no va a haber dispersión judicial, hay un solo juez que soy yo”. Sin dudas que para el magistrado la cuenca tiene dos problemas estructurales. Por un lado la situación social que para el adjunto defensor del pueblo de la nación Anselmo Sella no merecer declararse en situación de emergencia. Por otro parte los ejecutivos y la amplia red de compromisos enmarcados en una manera de producir que deja efectos devastadores y que contempla la permisividad de los distintos organismo de control.

En este sentido Armella puede ser el artífice de los cambios o quedar en la historia de la crucifixión que impone la cuenca.  El magistrado sabe que es lo que ocurre y lo dice implementando una nueva táctica declarativa ascendente. Sabiendo que él es en si mismo el único alfil con el que cuenta, necesita encarar la futura etapa con negociación en el Acumar. Uno sin otro es en definitiva el paisaje de lo inviable. Por eso y atendiendo a la errante conducción política encarada por la ex secretaria de ambiente de nación, Romina Picolotti y por el actual Homero Bibiloni, que incluye reasignación de fondos,  el juez dictó un fallo donde  pide a la Acumar que, en lo sucesivo, "deberá abstenerse de formular presentaciones de carácter disuasivo o entorpecedoras del correcto proceso ni ampararse en activaciones de mecanismos burocráticos de orden interno para incumplir o postergar la observancia de los mandatos dispuestos en la presente ejecución de sentencia, bajo pena de ser tenidos como incumplidas, generando la consecuente y automática sanción pecuniaria". Homero Bibiloni ya no toma nota y es el responsable actual de las acciones disuasorias, de entorpecer, y de buscar atajos en lo administrativo y postergar. Algo así como sacarse la tobillera con la que lo monitorean todo el tiempo y decir yo no me moví de mi casa. Es que además el mandatario tiene y es parte de lo que Armella define como “romper con compromisos y acuerdos de una cultura que se viene arrastrando desde hace muchos años” de la cual el hoy secretario es parte. Basta recordar que entre otras Bibiloni en la causa principal por el Riachuelo, que derivó en el fallo histórico de la Corte Suprema el estudio jurídico del hoy secretario defendió a la Federación Argentina de Municipios (FAM). La estrategia buscaba que la Corte no pusiera responsabilidad alguna en los municipios sino directamente en el Estado nacional y se asegura que el estudio cobró 500 mil pesos. Pero también obran otros antecedentes como el caso Diacrom (dedicada al cromado de metales en Carapachay) por contaminación en el agua de la zona norte del conurbano, ante la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires.  Armella sabe esto y mucho más. “Hay que fortalecer al Acumar  independizarlos de la coyuntura política que no este dependiendo de las migajas de los estados de turno” dijo ayer y remató una autoridad de cuenca “políticamente estéril técnicamente  apta y éticamente proba”. Sin lugar a dudas con otra gente. 


 

Palabras clave:  armella - bibiloni - riachuelo - acumar
 

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