Bla Bla Bla Bla Bla no es argentino es europeo

Si algo quedo claro es que los países pobres deberán esperar. La disputa de cómo fijar los criterios de financiamiento y el monto definitivo parecer ser la clave de la postergación de definiciones por parte de la Unión Europea (UE).
Sin embargo es una parte de la verdad. La otra es que todos desconfían y miran hacia los Estados Unidos, China y la India. Nadie cree que es un tema de economía. La cuestión en juego es el modelo de desarrollo y los costos del cambio.   De cara a la Convención de Cambio Climático a celebrarse este año en Copenhague, la Unión Europea no logra  consustanciar un discurso.  Todo parece dar la razón al ex presidente de los Estados Unidos George Bush cuando los tildaba de acuerdo político y poco efectivo.


Los Estados miembros rehusaron mencionar una cifra concreta para la ayuda a los países en desarrollo porque consideraron que aún es demasiado pronto en las negociaciones.
A su vez dijeron 'reconocer' que los análisis indican que más de la mitad de los probables 175 mil millones de euros, deberá estar destinado a las naciones más pobres.
El Consejo europeo de ministros también se hace eco de las estimaciones de Naciones Unidas en materia de coste de adaptación para los países pobres (entre 23.000 y 54.000 millones de euros en 2030).
La versión previa del documento incluía una previsión -que ha sido eliminada- que indicaba que la ayuda de los países desarrollados debería ser de unos 30.000 millones de euros.
Dicho de otra manera están viendo como reducir la ayuda económica  de lo que todavía no saben de donde va a salir
Por otra parte los ministros reiteraron el compromiso de la UE de pasar del 20 al 30 por ciento en su compromiso de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) tan pronto exista un acuerdo internacional sobre cambio climático.
Asimismo, afirmaron que las naciones desarrolladas deberían situar su recorte entre el 25 y el 40 por ciento en 2020 con respecto a 1990 y entre el 80 y el 95 por ciento en 2050.
Pero estas proyecciones incluyen el destino de los países  no industrializadas. La UE considera que la disminución de sus emisiones “debería establecerse entre el 15 y el 30 por ciento en 2020”.
Para darle un marco concreto el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, fue muy explícito "sin dinero no habrá acuerdo".
Las naciones no industrializadas no pueden quedar por debajo de las propias necesidades en torno a lo que se proponga la UE.
La UE pretende liderar un nuevo acuerdo pero esperan las propuestas de los EEUU, China e India.
La comunicación presentada por la Comisión estima que para alcanzar estos objetivos la inversión mundial debe incrementarse en 175.000 millones de euros anuales en 2020.
El comisario precisó que la financiación pública será necesaria y que se prevé una contribución de cada país en función de su PBI y sus emisiones o de las ventas de los derechos de emisión.
Aproximadamente la mitad de estos recursos corresponderá a los países en desarrollo, que a partir de 2020 precisarán ayuda internacional.
A su vez las organizaciones Greenpeace, WWF, Friends of Earth y Oxfam han lamentado la falta de concreción y de compromisos. En fin una obviedad.