| DE ESPALDAS A LA GENTE |
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| Escrito por Redacción |
| Sábado, 24 de Octubre de 2009 09:47 |
![]() La comunidad de Rio Turbio sabe de eso de quedarse sin trabajo. En los años 90 cayó bajo la lluvia de privatizaciones que inundó el país y vivió una rápida decadencia. 5.000 personas trabajaban en la mina de carbón antes de que apareciera en el horizonte la sombra de la desocupación. Hoy han vuelto a trabajar un poco más de mil hombres. En Rio Turbio y su vecina 28 de Noviembre viven más de 15 mil personas. Desde 2004, cuando la empresa volvió al seno del Estado, las sonrisas volvieron al lugar. Sufrieron tragedias y se levantaron otra vez. En estos días aparecieron por ahí los chicos de Greenpeace. Con mamelucos naranjas y una bandera amarilla con el lema “Cristina: carbón o glaciares”, hicieron formación de estrella en grupo de a tres y se tiraron sobre el asfalto. Entre el acceso al puerto y el camión que tenía previsto trasladar el equipamiento pesado destinado a la construcción de la usina a carbón; los muchachos bloqueando. Venían de protestar desde el martes. Realizaban acciones directas no violentas en el puerto Punta Quilla, ubicado a unos 250 kilómetros al norte de Río Gallegos, a donde atracó el buque BBC Ontario, proveniente de China, con la caldera y otros elementos para la usina a carbón de Río Turbio. Y llegó la Prefectura junto con la madrugada y los 20 chicos de Greenpeace volaron por el aire. Cadenas y bloqueadores mecánicos utilizados por los activistas se fueron también con los Greenpeace. De paso, se comieron una denuncia por violación a la propiedad privada por parte de la empresa Román, dueña del camión. La multinacional verde –como la llama la agencia ANSA- no quiere que se siga con la construcción de la usina. Dicen que el proyecto contribuirá a incrementar la participación del carbón en la matriz energética argentina. Piden energías limpias, que son las desplazadas. Haciendo un rápido análisis de la situación global, los Greenpeace acusaron a la usina de hacer retroceder los glaciares. La gente de Rio Turbio miraba asombrada esa gente protestando contra su fuente de trabajo. “La puesta en marcha de esta usina significa intensificar la infraestructura en base carbón para producir energía”, explicó Juan Carlos Villalonga, director de Campañas de Greenpeace y consideró "imperativo abandonar el carbón como fuente de energía para proteger el planeta y evitar sus impactos locales, ya que se trata de un combustible sucio fácilmente reemplazable con mejores opciones”. Es otro “veto a los glaciares”, acusan. Extraño el paisaje y extraña la protesta. Lejos, muy lejos en el sur, los muchachos van a hacer una de sus mediáticas acciones. Seguramente deberían haber puesto un poco más de énfasis en analizar la historia de Rio Turbio, y el sufrimiento de sus pobladores. La gente espera, si es que lo hace, son soluciones concretas, pero nadie en Rio Turbio pidió a Greenpeace que vaya a su casa y a su trabajo. Un peligroso vedetismo. |




