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Por fin termino. Por la explanada que comunica el Predio Ferial de Palermo con la avenida Sarmiento, en la ciudad de Buenos Aires, se fueron retirando en tropel los mercaderes de la madera. Hubo compras, ventas, discursos de ocasión –contradictorios, por supuesto-, mucho poster y papel –no reciclable- que termina indefectible en el tacho de basura y unas hurras por esta nueva reunión de pares. Hubo también ambientalistas colados con grandes stand –UICN, FSC- de lenguaje de balanza entre el debe y el haber. Hubo provincias a las que no caracteriza, precisamente, el cuidado del bosque nativo –Salta, Chaco, Misiones, Corrientes- que prometieron lo que no van a cumplir. Hubo mucha empresa predadora y contaminadora –un coqueto stand de Bayer- y también mucho organismo internacional, alguno dando más lástima que curiosidad, como el caso de escuálido stand del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en que una solitaria mujer jugueteaba –aburrida- con su flamante netbook.
Las estadísticas no estuvieron nada mal. 7.217 participantes -52 por ciento extranjeros; 48 por ciento argentinos-. El país aportó nada menos que 3.121 personas. Hubo 417 periodistas de todo el mundo, a pesar de los cual los grandes diarios, por lo menos locales, no se hicieron mucho eco de lo que pasaba, envueltos como están en la batalla de los medios. Se registraron 64 stand de empresas; 34 internacionales; 9 provinciales y otros tantos de organismos públicos y privados. A los negocios no les fue nada mal: en una sola jornada, 205 empresas de 31países diferentes coincidieron en 1033 citas que permitieron cerrar negocios por más de 35 millones de dólares. El 33 por ciento de ese comercio fue entre locales, el 67 por ciento restante se hizo entre extranjeros.
El cierre lo hizo el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Homero Bibiloni. La jornada anterior se había excusado de asistir al panel de bosques y cambio climático porque tuvo que cumplir con su obligación de aplaudidor en el Teatro Argentino de La Plata, donde se desarrollaba el acto por la ley de medios. Lo local está por encima de lo internacional. Es casi un dogma en el alicaído funcionario. Homero agradeció como es debido a los visitantes y dijo que en la Argentina “la política forestal es una política de estado” y destacó la madurez sectorial que encarnó una “visión holística” de los temas. Desgranó así la producción, el valor agregado, el desafío contra la pobreza, la sustentabilidad y varios etcéteras más. Aseguró que se llevaba un “fuerte mensaje” hacia Copenhague en el sentido de que los bosques son un tema central para reducir los gases de efecto invernadero. Sin embargo, y al igual que hizo durante la reunión internacional sobre desertificación, Bibiloni dijo que el tema de los bosques no debe subsumirse al cambio climático; “los bosques también son una cuestión de soberanía”, remató.
Se alegraron los cultores del bosque implantado cuando el funcionario agregó que “los bosques son claves para la supervivencia planetaria y si estamos dispuestos a sembrar más bosques para la supervivencia ésta está asegurada”. Casi el 90 por ciento de los presentes estaba dispuesto a plantar más bosques. Aman los pinos y eucaliptus que dan pingües ganancias a costa del bosque nativo y las molestas poblaciones que de él dependen. Sin duda, en este sentido, el Congreso fue un verdadero éxito. |