BOSQUES: UN DISCURSO ESQUIZOFRENICO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Martes, 27 de Octubre de 2009 10:29
 

Mientras los asambleístas de Gualeguaychú siguen tomando mate e impidiendo el paso por el puente internacional que une Argentina y Uruguay, salvo que se trate de la hinchada de algún club de fútbol, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Lorenzo Basso, sostuvo que se implementará “una política agresiva para atraer inversiones foresto industriales”. Esta bien lo que se haga de este lado, y mal lo que hacen los vecinos.

Ríos de tinta ocuparon los diarios, voces de protesta en radios y televisión, y más de un funcionario más papista que el Papa, invadieron la casa de los argentinos crucificando la apuesta uruguaya a una matriz productiva a base de la plantación de bosques implantados –en especial, pinos y eucaliptos-, como si fuera un pecado venial de difícil expiación.

Hasta el propio secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Homero Bibiloni, se rasgó las vestiduras durante todo el desarrollo del Congreso Forestal Mundial en pos de la defensa del bosque nativo y la condena a la deforestación.

¿A quien creer?. Cuesta dejar de pensar en lo complicado que se hace para un ciudadano común descifrar este discurso ambivalente. Basso seguramente expresó lo que realmente se quiere decir; expandir la plantación de especies exóticas en detrimento del raído bosque nativo. “Esperamos que la ley cumpla con los objetivos fijados y podamos expandir rápidamente nuestra superficie forestal cultivada”, dijo, como para que no queden dudas.

 Además, opinó que “la materia pendiente es atraer inversiones industriales”, sobre todo “para procesar la madera ociosa que el país tiene disponible. Un ejemplo es la provincia de Corrientes con 420 mil hectáreas de madera disponible”. Bibiloni, por su parte, contribuyó a la esquizofrenia al considerar que el desafío para el sector de acá en adelante será “cómo volcar” todo lo aprendido durante el Congreso al desarrollo del sector forestal nacional. Eso sí, todo bajo la pátina cada vez más confusa del desarrollo sustentable. Los ambientalistas entrerrianos seguirán cortando el puente, diga lo que diga La Haya, mientras los funcionarios nacionales, como Tupác Amaru, terminarán tironeados y descuartizados entre dos mensajes diferentes y contradictorios. Es el tiempo de sincerar discursos e intenciones.

 
Palabras clave:  gualeguaychu - bosques - basso - bibiloni
 

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