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 En los sillones de la Jefatura de Gabinete unos cuerpos se mueven intranquilos. Hay nerviosas llamadas telefónicas y miradas reprobatorias. La atención giró una vez más sobre el molesto asunto del Riachuelo y la ineficiencia comenzó a cansar. Además, las excusas sobre la inacción rozan cada vez más a las alturas del poder y eso es imperdonable. No hace falta sospechar o elaborar teorías conspirativas cuando es el propio Juez Federal de Quilmes, Luis Armella, quien dice a través de un fallo -que es como deben hablar los magistrados-, que “la ACUMAR no puede ampararse en activación de mecanismos burocráticos de orden interno o externo para incumplir o postergar la observancia de los mandatos dispuestos por el suscripto, y que fueran conferidos por el digno criterio de la Corte Suprema de Justicia de la Nación”. Párrafos antes, Armella señaló que la ACUMAR “reiteradamente, a través de diversas presentaciones, (…) ha hecho hincapié en las trabas financieras que encuentra a raíz de problemas coyunturales de origen político ‘ajenos’ a su campo de acción”. La ACUMAR, es decir, el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Homero Bibiloni, levantó ante el Juez un dedo acusador que apunta hacia arriba. Desde esa altura quieren al funcionario fuera de su oficina. Paradojas de la vida, los de abajo –los que viven en la Cuenca- tienen el mismo deseo.
Es que esa sociedad fragmentada y olvidada -al igual que el Juez- se cansó de muchos papeles y pocas o nulas acciones. Curioso. En cada reunión internacional de las que participó últimamente, Bibiloni dijo a voz en cuello que se debe terminar con el juego y abuso de los documentos que no llegan a tierra. Textual del Juez Armella: “..a esta altura, no cabe ya lugar para que la Autoridad de Cuenca continúe volcando en papel informes y cuestiones que a la postre no han sido fácticamente consumadas, sino por el contrario se debe exigir la concreción de obras materiales que demuestren a la sociedad toda, el efectivo cumplimiento de saneamiento y recomposición del ‘Riachuelo’”. El discurso para afuera, la realidad puertas adentro. Contradicciones de un mensaje esquizofrénico.
El Juez se cansó de fantasías. Y no es una cuestión de dinero, aunque quienes deberán comenzar a responder ahora son los bolsillos de los funcionarios. Una detenida lectura del expediente número 14/09 caratulado: “ACUMAR s/ contaminación industrial – ACUBA”, es una visita guiada a las entrañas del estado bobo o cretino, según como se lo quiera medir. Las 34 páginas son un fresco de la Argentina actual. Un neorrealismo trágico que nos toca vivir cotidianamente y que causa sufrimiento y dolor a los más necesitados. La no construcción del muro perimetral proyectado en el “Plan de Obra ACUBA Primera Etapa” –causa de la decisión judicial-, está camino a figurar en los nuevos récords Guinnes. La obra, una sencilla pared de ladrillo común reforzado y barras de hierro –que no se construyó, insistimos-, demandó media docena de reuniones con promesas y juramentos perdidos en el viento, pero no en los oídos y la computadora del magistrado. Cansado de tantos incumplimientos, Armella recibió el último y demoledor informe de uno de sus colaboradores, el abogado Maximiliano Iturburu.
Además de comprobar in situ los evidentes incumplimientos de la ACUMAR y la Municipalidad de Lanús –tanto en lo que hace al muro como al sistema de iluminación y a la realización de caminos para que ingresen las máquinas-, Iturburu hizo una pormenorizada descripción de las condiciones sociales en la que se encuentra la gente del lugar.
“En ese momento –describe el abogado en una parte de su escrito-se nos acercó una mujer quien, a través del alambrado, nos consultó sobre la fecha en que se les entregarían las viviendas definitivas que les fueran prometidas dado que hace unos siete meses se instaló allí por indicaciones del Delegado del barrio llamado Marcelo. Se quejó de su situación dado que no posee una sala sanitaria, ni servicio de cloaca, ni de agua, ni de luz. Agregó que el centro de salud más cercano se encuentra a unas veinte cuadras de allí”. La realidad, el barro, la vida miserable y la cara más patética del abandono oficial reflejados en esas palabras.
Más adelante narra que “en todo el sector lindero a las viviendas antes referidas como así también sobre lo que sería la calle Molinedo, se observa que se está generando un gran basural, el cual se halla activo, conformado tanto por residuos domiciliarios como por chatarra, principalmente autopartes”. ¿Y el dengue?. ¿Y la protección sanitaria?. Quizás sea la justicia penal la que tenga voz en este desaguisado. En medio de esto, los 2.270.000 pesos que fueron transferidos por la ACUMA/Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable a la municipalidad. En 48 horas ese dinero deberá aparecer.
En la Jefatura de Gabinete no quieren estos problemas gratuitos. Otro grave frente de tormenta se avecina por la Feria La Salada. Armella intimó al municipio de Lomas de Zamora y a la ACUMAR a que despejen el lugar para hacer el camino de sirga. Muchas molestias en una zona tan sensible al gobierno como es el conurbano bonaerense, donde se encuentran socios y amigos.
En el primer piso del edificio de la calle San Martín al 400 apuestan a cuando se verán eyectar las primeras maletas rumbo a la Springfield local. Los pulgares van bajando de uno en uno sobre la cabeza bien peinada de nuestro Homero. |