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Se repite en cuanto convención o congreso ambiental se desarrolle en el mundo. Los países desarrollados lo tienen como bandera y lo presentan como una panacea. Se trata únicamente de otro negocio vergonzante: el Mercado de Bonos de Carbono. Una justificación para que los desarrollados contaminen sin culpa. El Mecanismo de Desarrollo Limpio tiene poco que ver con la limpieza.
En Uruguay se está por producir una de estas barbaridades, esta especie de Consenso de Washington ambiental. Una empresa que amenaza con hacer desaparecer 6.000 hectáreas de bosques primarios en la India, desplazar poblaciones enteras y destruir el ecosistema con la excusa de construir una planta siderúrgica y de realizar prospecciones mineras, se presenta como una aportante a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. La mugre tapada con seda.
La tragedia en esa parte del planeta será subsanada con la plantación de 1.139 hectáreas de eucaliptos en el Departamento de Cerro Largo, Uruguay.
La empresa coreana POSCO no la tiene fácil en la mística India. Pobladores, académicos, políticos y organizaciones luchan para que no se cometa esta afrenta a los bosques y a la gente que vive de ellos. La represión no tardó en llegar. Este año, después de tres años de lucha, unos 200 activistas que se oponen a la construcción de la siderúrgica fueron arrestados. Corren peligro de extinción nada menos que 20 mil personas que habitan unas 15 aldeas de la zona. La propuesta de la empresa es desplazar a esos miles de personas, sin más.
Ahora la empresa trata de lavar su cara aprovechando un Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones entre Uruguay y la República de Corea. Con este documento, los coreanos pueden realizar inversiones en el país oriental con las ventajas impositivas pertinentes. Así nació la idea del “Proyecto Forestal de Secuestro de Carbono” realizado por la empresa POSCO.
“Bajo el lema ‘Salvamos la Tierra a través de plantaciones’, la empresa sencillamente hace oídos sordos a las innumerables voces de cientos de movimientos sociales que en todo el mundo se oponen a ellas. La idea central de este proyecto es que estableciendo monocultivos forestales en un país, la empresa POSCO puede ‘compensar’ sus emisiones de gases causantes del cambio climático en su país de origen o en otros países”, destacó una nota publicada en el boletín del Movimiento Mundial por los Bosques.
La historia de la empresa y su intención de levantar una siderúrgica en ese país asiático comenzó en 2005, cuando se firmó un acuerdo entre la compañía coreana POSCO y el gobierno de la India para construir una planta y un puerto, y realizar prospecciones mineras en el estado oriental de Orissa. Desde entonces, miles de personas se han opuesto al proyecto debido a los enormes impactos que tendrá sobre los pobladores. La zona que sería otorgada a POSCO para las minas abarca 6.000 hectáreas de bosques primarios.
Dichos bosques están habitados por una gran variedad de flora y fauna. Además, las comunidades tribales, que representan el 74 por ciento de la población de la zona circundante, dependen íntegramente de esos bosques para obtener combustible, forraje, frutos y plantas medicinales. Los manantiales de la zona les proveen agua para beber y para irrigación. Las minas afectarían también la cascada de Khandadhar, un lugar asociado a prácticas espirituales de los indígenas, que es también un famoso destino turístico de ese Estado. El lugar donde se origina la cascada – la cadena montañosa de Khandadhar – sería excavado por POSCO. as movilizaciones en contra de la empresa POSCO se unen en el Estado de Orissa a los miles de movilizados desde hace años contra la empresa minera inglesa ya instalada Vedanta. Los miles que días pasados bloquearon las carreteras de la localidad de Muninguda demandando que de inmediato se suspendan los permisos para minería aben muy bien lo que significa el desplazamiento, la pérdida de tierras, bosques, cultura, pérdida de medios de subsistencia e identidad como lo especificaron en una resolución emitida el 10 de octubre de 2009. “Con este prontuario, POSCO pretende limpiar su imagen en Uruguay mediante la plantación de lo que llama ‘bosques’ (plantaciones de eucaliptos de rápido crecimiento) para ‘compensar’ las emisiones de CO2 resultantes de su actividad industrial. Claro que se ‘olvida’ de mencionar que en la India piensa destruir 6.000 hectáreas de bosques de verdad y que si aún no lo ha hecho es sólo porque la gente local ha logrado impedirlo”, según el artículo citado.
Si esta es la condición y solución para que se firme el acuerdo post kyoto sobre gases de efecto invernadero en la XV Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP15) de diciembre próximo en Copenhague, algo anda muy mal en el plano internacional.
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