La semana que se va PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Domingo, 22 de Noviembre de 2009 10:46


Los dos mundos, el de la abundancia y el de la escasez, en simbiosis en la Argentina. Esa podría ser la lectura de lo que pasó en esta semana. Brindis y sonrisas para los mineros –empresas y funcionarios-, caras serias y desesperanza para la gente. El secretario de minería de la Nación, Jorge Mayoral, fue una especie de mensajero de la alegría para la República Minera. Millonarias inversiones y satisfacción garantizada. Las leyes de ese país interrumpido que se llama Argentina favorecen las expectativas. Es el famoso viento de cola. Las noticias de una enorme sequía ni siquiera inmutan a los empresarios y sus socios oficiales. El agua para las empresas extractivas está asegurada. Del otro lado de esa frontera imaginaria, la gente sufre la falta de agua y escucha los discursos hipócritas que le piden el sacrificio que otros no están dispuesto a hacer. La sociedad fragmentada se conmueve y moviliza. Desde Jujuy hasta Neuquén y de ahí hasta Santa Cruz, vecinos autoconvocados elevan su voz ante el atropello.

Los sordos oídos se acumulan en Argentina. A pesar de esto, todo se escucha y se sabe. Un ejemplo es el envenenamiento con que se asesina en cuentagotas a la población. Desde el cielo, nubes de glifosato caen sobre la tierra yerma. No hay reacción, pero los ejemplos de vida se escurren entre las rendijas que dejan los gendarmes del discurso. Esta vez fue el turno de aquellos que llevan ese veneno en las entrañas de sus aviones. Los relatos de dos pilotos de avionetas –los fumigadores- fueron escalofriantes. Todavía tienen en su cuerpo, y las tendrán de por vida, las marcas físicas y psíquicas del veneno. El mensaje subliminal y no tanto, es la desidia de las autoridades competentes que permiten este genocidio.

Un actor que si aparece cada vez más e hinca su lanza en el corazón del poder es el Juez Luis Armella. Ahora giró hacia el Río de la Plata y fijó una audiencia para su saneamiento. No hace otra cosa que hacer cumplir con lo ordenado por la Corte Suprema de Justicia. Armella entiende el asunto como un todo. Saneamiento del Rio de la Plata y saneamiento de la Cuenca Matanza-Riachuelo son partes de ese todo. En esa dirección es que fijó la audiencia para el próximo 26 de noviembre, donde el Estado nacional, los municipios bonaerenses de Berazategui y Florencio Varela, el Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires y  las empresas Aguas y Saneamientos Argentinos SA (AySA SA) y Aguas Bonaerenses SA (ABSA), deberán llegar con la documentación relevante bajo el brazo. Armella no se olvidó del Riachuelo. Ordenó a la Fiscalía de Estado de la Provincia de Buenos Aires que informe en un plazo de diez días, las tareas que lleva adelante a los fines de recuperar propiedades usurpadas o que tengan permisos vencidos ubicadas en la cuenca.  Los terrenos en cuestión son ocupados por las empresas Odfjell Terminals Tagsa SA y Orvol SA. En septiembre del 2003, el entonces presidente Kirchner, el gobernador Solá y el intendente Álvarez de Avellaneda firmaron una carta de intención para erradicar el Polo Petroquímico. Ambas empresas estaban condenadas a salirse del lugar. En el medio hubo acuerdos, presentaciones ante la Corte y rebeldía empresaria. Lo cierto es que hoy ambas empresas están mirando con un ojo el reloj de arena y con otro a la Fiscalía. La suerte de ambas puede ser diferente.

En esta Argentina de cinematografía clase B, aparecen locas ideas de plantar bambú en el Delta. Si se escarba un poco, el negocio estará siempre presente. El ecosistema único del Delta se está convirtiendo en un laboratorio para la industria inmobiliaria y otras más extractivas. Los vecinos se indignan, alertan y protestan. Tampoco están tranquilos los otros municipios que comparten el Delta, como San Fernando y San Isidro. Los Concejos Deliberantes de ambos ya han dado muestras de esa inquietud. Sergio Massa, el intendente de Tigre, juega su juego político. La gente no quiere entender de eso, sólo quiere salvar el Delta.

Entre tanto, el ser nacional afloró otra vez en relación a Botnia. El festejo de los tres años de corte del puente internacional que une Gualeguaychú con su par uruguaya de Fray Bentos, se opacó con la noticia de que la odiada papelera vendía a una empresa argentina radicada en San Pedro alguna porción de su diabólica producción. Papel higiénico y servilletas de papel, entre otros productos, vienen con la marca del demonio. Los asambleístas estallaron en ira y volvieron a hablar de corte “para siempre” sin importar ni La Haya ni que ocho cuartos.

La solución a tantos dislates la tiene la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En otra de las tantas reuniones para mostrar otro de los tantos trabajos, encontraron al culpable y por lo tanto, la solución. Somos muchos –sobre todo por acá abajo del planeta que para colmo somos pobres-, por lo que muchachos y muchachas, a dejar de follar porque esto se acaba.


Palabras clave:  mineria - glifosato - armella - bambu - botnia - riachuelo
 

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