Menos mal que Sandro no vive en la cuenca. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 25 de Noviembre de 2009 19:02



Los medios e preocupan por la salud de Sandro. El cantor se va recuperando. En realidad, los órganos del donante de Sandro. Roberto Sánchez, el verdadero nombre del cantante, echó a sus pulmones cantidad de químicos sin depurar que hicieron de sus pulmones dos pasas de uva bien negras y chiquitas. Para salvar su vida se esperó, entre rezos y pedidos de milagros, un largo tiempo para que llegaran los órganos necesarios. En la cuenca Matanza-Riachuelo unos tres millones de Sandros esperan con menos esperanzas. Los transplantes allá deberán ser en cantidades industriales –con perdón- y de la más diversa índole. Hígados, pulmones, riñones, diversas glándulas, estómagos, corazones, páncreas y hasta cerebros, necesitarán cambiarse por estar en pésimo estado. Pero nadie los cambiará.

Ni siquiera son monitoreados por las instituciones. Abandonados a su suerte, estos millones de argentinos olvidados seguirán conviviendo con desechos de toda índole. La lista de porquerías que tiran las empresas es por demás elocuente. Desde hace más de 25 años, la Universidad de Buenos Aires realiza un monitoreo en la Cuenca. Los datos coinciden con otros publicados por la organización Greenpeace en abril de este año y seguramente con los de Aysa si los difundiera y de cualquier laboratorio o para no gastar en reactivos de cualquiera que sepa que produce y lo que usa y el estado de la planta, o de los vecinos convertidos en avezados.
Los compuestos químicos encontrados son, entre otros, el clorobenceno, que afecta el hígado, los riñones y el sistema nervioso;  el hexaclorociclohexano, que también daña esos dos órganos y afecta las hormonas sexuales; el DDT, que puede alterar el sistema nervioso, el reproductor y la glándula adrenal; el hexaclorobenceno, que se almacena en los tejidos grasos y puede pasar al bebé a través e la placenta; el tetracloruro de carbono, que afecta riñones, hígado y células nerviosas; el cromo, afecta las vías respiratorias, el estómago y causa anemia; la atrazina, afecta diversos órganos , como el hígado, riñón y corazón, además de las mujeres embarazadas y los bebés en gestación; el zinc, que en altas dosis puede provocar lesiones pancreáticas; el tolueno, que puede afectar el cerebro y los riñones, entre otros órganos; el nonilfenol, asociado a problemas en el sistema reproductivo; y el hidroxitolueno butilado, con varias posibilidades de ser cancerígeno. Son 125 mil metros cúbicos diarios de metales comunes y pesados que se tiran al río.
No hay nenas de Sandro con rosarios e imágenes de la Virgen haciendo cadena de oración. Lo peor es que no hay cuidado sanitario para la gente. Mientras que al popular cantante se le están quitando los tubos y comienza a respirar como se debe, millones de argentinos necesitan un gran tubo de oxígeno antes de ir muriendo de a poco, abandonados a la mano de Dios.

 

 

Palabras clave:  riachuelo - contaminacion - salud
 

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