| Rulos encadenados |
|
|
|
| Escrito por Redacción |
| Jueves, 26 de Noviembre de 2009 10:11 |
![]() Esta vez no podrá llegar tarde como es su costumbre. Tampoco tendrá tras de sí las anchas espaldas del ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, defendiendo lo indefendible. No habrá ni abuela bomba ni hermano bon vivant ni asambleistas fanáticos que escriban e-mails de apoyo exaltando su figura. Con su pelo ensortijado y las espantosas camisolas hippies, la ex secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti, comenzará entre el 10 y el 15 de diciembre próximo su desfile por los tribunales nacionales. Tiene mucho que aclarar: gastos suntuosos en aviones privados, contrataciones incomprensibles -como la de una asesora cubano norteamericana que llegó a presidir la delegación Argentina en cumbres internacionales, y el desguace de la secretaría. Ese día, la jueza Servini de Cubría la espera en Comodoro Py para que explique que pasó con los 650 mil pesos que giró en 2007 al entonces intendente de Córdoba, Luis Juez (otro impresentable), para jerarquizar el área ambiental de esa ciudad y el saneamiento de un pequeño lago. Juez también tendrá que dar muchas explicaciones y dejar a un lado su humor cordobés de chiste fácil. La indagatoria dispuesta por Servini de Cubría es por malversación de fondos, un tema que sigue como una sombra a la ex funcionaria. También tendrán que explicar, y mucho, sus socios del Cedha, esa ignota organización ambientalista que saltó a la fama de la mano de su fundadora. La soberbia siempre llega a su fin cuando se muerde el polvo de la derrota. En la investigación llevada a cabo en 2007, los peritos contables de la Corte Suprema de Justicia encontraron decenas de recibos que no se aplicaban a los programas ambientales que administró Picolotti durante su gestión. En el caso específico de Córdoba –su provincia natal- dicen que la documentación consta que los comprobantes de una de las partidas fueron rendidos con facturas de globos, escarapelas y mil plantas aromáticas. Una vergüenza más en la larga lista de hechos de corrupción que rodea su olvidable gestión, todo con los dineros públicos que usó a discreción a través de la Fundación ArgenInta. La mujer que llegó con todas las ínfulas y bendiciones oficiales, se ve hoy apurada en su situación judicial. Justamente ella que basó su discurso oficial en la relación entre ambiente y justicia, ahora deberá contar sus cuitas. |




