Los rehenes de Greenpeace PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 27 de Noviembre de 2009 16:16


Mentirosaaaa!!!, canta en la radio el grupo Ráfaga. Los unos se miran con los otros y alguno, en voz baja dice: Greenpeace. Quienes conversan y escuchan no son chicos de clase media que viven en barrio norte de Buenos Aires. Tampoco son empresarios cansados por los interminables acosos de la multinacional verde. Son, justamente, aquellos de los cuales la organización dice ocuparse y preocuparse. Los representantes de las comunidades de Salim 2 y Salim 3 de la etnia Wichi, que habitan en la zona del departamento de San Martín, provincia de Jujuy, se sienten afectados por el accionar de Greenpeace, la iglesia anglicana –a través de la organización Asociana- y Fuandapaz, con vínculos con la iglesia católica. Todos con fondos importantes para actuar movilizarse y hacer propaganda.
Cansados de que no les dejen vivir del bosque, denunciaron ante el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), delegación Salta, que los quieren condenar a refugiarse en sus chozas y depender de la caza y de la recolección de frutos.
“Los ataques verbales reiterados durante todos estos años son proferidos por los encargados de estas instituciones, diciendo que nosotros, los aborígenes ignorantes y borrachos, somos los que destruimos el medio ambiente y que son ellos, las personas blancas, lo cuidan”, denunciaron los caciques de esas comunidades.
La denuncia lleva más de un mes –se realizó el pasado 26 de octubre- pero todavía no fue presentada con los formalidades que requiere el organismo, según aclaró la delegada del INADI en Salta, Verónica Spaventa.
“Le hicimos una notificación personal para que presentaran una denuncia formal del caso para que se encuadre en la ley 23.592 sobre actos discriminatorios”, dijo a Medio y Medio la funcionaria salteña.
Sapaventa reconoció que tuvo una reunión con unos 7 miembros de esas comunidades, donde “reivindicaron su derecho a transitar hacia una transculturización. Reivindicaron adquirir pautas culturales occidentales”. Un horror para los chicos de Greenpeace, a quines les conviene, parece, que la gente viva en estado primitivo.
“Cada vez que queremos sacar o cortar maderas para nuestra casa o bien para hacer trabajos para vivir dignamente usan el miedo y la extorsión de la denuncia ante la Policía y Gendarmería. Estamos cansados del maltrato y la discriminación de ser considerados como ciudadanos de tercera o cuarta, por lo que reclamamos ser tratados normalmente, como ciudadanos argentinos, como lo que somos”, dijeron los caciques wichis.
Sapaventa contó que los integrantes de la comunidad fueron denunciados por la iglesia anglicana por incumplimiento de la normativa ambiental. “Es algo que viene de lejos, pero los casos se acentuaron desde que la Corte Suprema de Justicia ordenó la medida cautelar de parar con los desmontes. Hay que ver que son comunidades que viven de la industria maderera. Cuando pensamos las implicancias que tienen los desmontes en esta gente que se queda sin sustento, legítimamente o no, es necesario correrse de esa discusión”.
La funcionaria dijo que era curioso que se haya hecho la presentación ante el INADI en estos términos y aseguró que no se le dará curso a la denuncia hasta tanto no se haga la presentación formal de la misma.
“Lo llamativo de esto –agregó Spaventa-, es que cada una de estas tres organizaciones denunciadas vienen acompañando las reivindicaciones de los aborígenes”. Parece entonces que los muchachos de Greenpeace no son tan bien vistos por los pueblos originarios que ellos dicen defender. Si para cuidar el ambiente hay que condenar a la gente a vivir en la pobreza y la indigencia, es hora de reflexionar sobre las consecuencias sobre la gente común. En la radio sigue sonando a todo volumen el viejo hit bailantero. Mentirooosaaaaa…
Palabras clave:  inadi - wichis - greenpeace - asociana - fundapaz
 

Notas Relacionadas