Linyera del cambio climático PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Domingo, 29 de Noviembre de 2009 11:52



 

“Money, Money, Money, el dinero hace al mundo andar”, cantaba Joel Grey en esa fantástica película, Cabaret, sobre la preguerra en Berlín. Ahora estamos ante una nueva situación prebélica, pero esta vez la conflagración viene del lado de la naturaleza. Ante el apuro de llegar a un acuerdo que no llegará, los países de menores recursos salieron a la caza de los billetes fornidos del primer mundo. Quien está moviendo la cola para que le den su hueso es el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Homero Bibiloni. Después de habernos desayunado con la revelación de Homero de que “estamos descubriendo tardíamente que la contaminación afectó seriamente al planeta” (sic), frase que debería figurar en el cuadro de honor de la zonzeras argentinas, ahora lo hacemos con su inagotable sed de recursos económicos.

Bibiloni sabe lo que es estar seco de dinero. En su gestión  la plata se evaporó hacia otras oficinas que no son las de él. De tanto tironeo, Homero se quedó sin dinero, sin firma y sin poder. Pero encontró en el discurso que Néstor Kirchner ofreció en la inauguración de la COP 9 que se realizó en Buenos Aires, el hilo conductor para poder pedir dinero. “Deudores ambientales”; fueron las dos palabras mágicas a las que el funcionario se aferró con espíritu épico. “Sin dinero en la mesa, la discusión se aplasta”, dijo en una entrevista periodística. Homero patalea en el aire. Huele el olor al dinero y exige la parte que le corresponde a este país perdido en el último confín del mundo.

Está dispuesto a pelear a los codazos con tal de conseguir una apetecible porción del botín. No importa que no haya cumplido con lo que manda la Convención de Cambio Climático en cuanto a tener listas todas las comunicaciones nacionales. Tampoco importa que no haya ni el más mínimo plan y que sólo se lleve a la cumbre de Copenhague una iniciativa sobre transición justa de un mercado laboral a otro, algo que no está en la agenda de nadie cuando parece que el mundo se cae a pedazos. No hay plan A ni B ni C. El único objetivo es traerse unos fajos de dólares en la valija cuyo destino difícilmente estará en medidas de adaptación al cambio climático.

Bibiloni va a ir a pasar la gorra con sus amigos africanos, haitianos e insulares. Quienes deberían poner el dinero –que se calcula en casi 300 mil millones de dólares anuales- son los odiosos ricos, deudores de nuestras desgracias. Con un discurso así, probablemente lo único que consiga es un ejemplar de la “Opera de los dos centavos” de Bertol Brecht.

 

Palabras clave:  bibiloni - cop 15 - cambio climatico
 

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