¡Devolvé la plata, Gore! PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Martes, 15 de Diciembre de 2009 10:36


Se pavoneó por los más insólitos rincones del mundo. Por supuesto, nada es gratis. El ex vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, devenido en nuevo gurú del medio ambiente, ganó millones de dólares con su documental “Una verdad incómoda”. Cada foto con el hombre de cara rosada y  voluminoso físico vale una fortuna. Que lo diga si no el intendente de Tigre que todavía debe explicar cuánto le costó al municipio la inexplicable visita –salvo por el marketing- de Gore al Miami argentino. O bien el autista gobierno de San Luis, que por el único hecho de salir en los diarios, se lo llevó a la geografía puntana y para no desentonar con la avidez mercantilista del visitante, les cobró entrada hasta a los estudiantes. El que quiera saber algo más, que pague.

Pero todos tienen derecho a ganar dinero, a excepción de que se trate de un fraude. Si lo revelado en el denominado “Climagate” llega a ser cierto, algo bastante probable, la película de Gore tuvo una génesis fraudulenta.

El poco carismático político norteamericano –que dicho sea de paso nada hizo para cambiar la raíz productiva contaminante de su país cuando fue el segundo de Bill Clinton- hurgó entre los informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés) -que a su vez bebieron de las turbias fuentes de la Unidad de Investigación sobre el Clima (CRU, en sus siglas en inglés), que depende de la Universidad británica de East Anglia-, para realizar su bodrio fílmico. No es difícil imaginar que otro gran fraude apoyó la gira mediático-mercantil de Gore: si, la inefable multinacional Greenpeace.

El hambre de dinero que tiene este personaje ya millonario no tiene límite. Ni una palabra sobre el supuesto fraude. Seguramente, paseará su fofa figura por las atiborradas callecitas de la invadida Copenhague juntando coronas, dólares y euros de los inocentes creyentes. Al Gore construyó su propio Hollywood y va por una segunda parte de su verdad incómoda. Si fuese un justiciero de veras, debería cambiarle el título por el de una verdad a medias, o una media verdad, o una mentira cómoda, con éxito económico asegurado.

Nadie puede pedirle a Gore que devuelva el dinero que ganó por su película, charlas o fotografías, pero si tiene un poquito de vergüenza, debería devolver el millón de dólares que le dio la Academia Sueca. Algo anda pasando con los Nóbel; se lo dan a un grupo de posibles estafadores científicos y su payaso mediático y a un hombre que en el nombre de la Paz llama a matar afganos. El mundo está un poco raro.

 
Palabras clave:  al gore - cambio climatico
 

Notas Relacionadas