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Durante la cumbre del clima en Copenhague, 28 militantes de Greenpeace intentaron ingresar al palacio de Christiansborg, para asistir a la cena real ofrecida a más cien jefes de Estado y de gobierno. Sin embargo la operación falló y tres militantes fueron arrestados dentro del castillo, 19 en los alrededores y seis más en un puente cercano que lleva a la isla de Amager, según indicó la policía danesa. Todo ocurrió en vísperas de la clausura de la conferencia. Incluso dos miembros de Greenpeace vestidos con trajes de etiqueta lograron alcanzar al vestíbulo en momentos en que los dirigentes llegaban a la cena organizada por la reina Margrethe II. En ese lugar los militantes exhibieron ante los fotógrafos y las cámaras de televisión pancartas en las que podía leerse: "Politicians talk- Leaders act" (los políticos hablan - los líderes actúan). La perspectiva de la organización es que la decisión del Tribunal Superior danés es una "injusticia climática que se suma al fracaso" de la cumbre, en la que los líderes mundiales han sido "incapaces" de pactar un acuerdo vinculante para reducir las emisiones de CO2.
La lógica de Greenpeace parece volver a chocar con las mismas cuestiones una y otra vez en una tozudez que recuerda a las organizaciones militantes políticas y religiosas. Se piensa que la construcción pública y la demanda deben realizarse con algo de escena para llamar la atención aún violando la ley. Si es cierto que los políticos hablan y los líderes actúan, casi como el emblemático y zapatillero de Niké (just do it), Greenpeace parte de autoestimarse como líderes. Ellos actúan en los dos sentidos. Por eso la basura debe ser cero, ni uno ni dos, cero. Pero lo más importante es la perspectiva del hombre y donde queda.
Para la organización pareciera que el hombre no ocupa un lugar en el planeta que no sea a disposición de un objeto natural. Por eso la mención a los militantes detenidos es a posteriori del gran evento del cambio climático. Están al servicio de y no son parte de o lo más importante. La organización es una empresa radical que confirma algo que es un bien supremo por lo que hay que inmolarse de alguna manera. Incluso a diferencia de la organización Hamas, que aseguró en la semana en Gaza que las víctimas de un atentado no eran líderes de alto rango de la organización, difiere de la estrategia de Greenpeace que si pone en riesgo a todos sus miembros. El ejemplo del director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, confirma un modo de actuar. Jorge Lanata a cuenta de su libro "Muertos De Amor" dijo que se preguntaba cómo un grupo guerrillero en los años 70 pudo tener dos muertos sin entrar nunca en combate. Evidentemente el cambio climático no justifica cualquier cosa y menos aún en facilitar argumentos para que nada cambie seriamente. Los cuatro ambientalistas se encuentran recluidos en la cárcel danesa de Vestre Faengsel, en régimen de aislamiento hasta su audiencia, la cual está programada el 7 de enero. No sabemos donde quedó uno de los autos que los transportaba que tenía en una de las matrículas cambiada. Pedía leerse el logotipo de Greenpeace y el número 007, en referencia a James Bond.
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