Beso, medalla y palo: dejar la vida en la mina PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 10 de Febrero de 2010 08:41


Es una historia triste, pero una historia más de las tantas que suceden en torno a la minería a cielo abierto. Gladys Araoz le dio una década de su vida a la empresa Minera Bajo la Alumbrera. No fue gratuito. Ahora tiene presentada una denuncia penal  ante la Fiscalía Federal de Tucumán, en donde describió todo el martirio que su cuerpo padeció y padece a causa de la contaminación producida por la empresa.

No sólo el cuerpo de Gladys es vivo testigo de ese envenenamiento químico. Luego de ser maltratada, exprimida y manipulada -y a pesar de las graves enfermedades profesionales adquiridas en la mina-, fue despedida de su trabajo el mismo día que le entregaron la “medalla por los 10 años en La Alumbrera “. Una pinturita.


En la  denuncia presentada ante el Fiscal General, Antonio Gustavo Gómez, Gladys describió el martirio que le tocó vivir desde que ingresó a trabajar el 4 de agosto de 1997.

El escrito, presentado con el patrocinio de la abogada Jorgelina Brandan, relata de forma pormenorizada los distintos espacios que fue ocupando Gladys en la empresa y los efectos tóxicos que se producían en su cuerpo en cada una de esas tareas.

Gladys tuvo que tratar con materiales que le produjeron fuertes malestares estomacales y jaquecas permanentes a lo que se sumaron problemas respiratorios, todo documentado por profesionales. Esto fue cuando se desempeñó en el área de reactivos.

La tarea consistía a más de preparar los reactivos tomar muestras de la planta de cal, se encargaba del muestreo y filtración general de la planta, de las descargas de los camiones, destrancar las cañerías, esta tarea implicaba que los pies estén permanentemente mojados.

La humedad provocó primero irritación, después lastimaduras, la Sra. Aráoz atribuyó esas heridas a la humedad y a la cal, este elemento no sólo le lastimó los pies sino que también le empezó a afectar todo el tejido de la piel especialmente la zona del rostro y las manos.

Todo este cuadro clínico hizo que ocupara gran parte de sus días de descanso en recorrer consultorios médicos y mil otras peripecias burocráticas. La< historia de una pesadilla.

Cuando se encontraba en descanso en el mes de Noviembre, se realiza la fiesta de fin de año de la mina donde se le hace entrega de una medalla por 10 años en la mina. Luego de la fiesta pide Certificado para recuperar su salud, recurre a un especialista en pulmones, quien le aconseja por lo menos 10 días de reposo y le da un certificado médico ordenando el reposo, pero cuando llega a su casa encuentra una Carta Documento de despido, a partir de allí la vida de Gladys Araoz se derrumba, no solo estaba enferma sino que además estaba sin trabajo, no podía creer lo que le estaba pasando.

Actualmente  Gladys ha perdido el sentido del olfato y gusto, tiene lesiones pulmonares y en la piel no sólo de pies y manos sino de todo el cuerpo, tiene trastornos gástricos y renales, pero además presenta alteraciones psicológicas, depresión, trastornos del sueño.

Ahora es el turno de la justicia; en el de la salud, Gladis ya perdió. La minera, en tanto, sigue promocionando su inocuidad.

 

 

Palabras clave:  mineria - la alumbrera
 

Notas Relacionadas