Greenpeace con los bolsillos vacios PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Jueves, 11 de Febrero de 2010 10:28

Fiestas eran las de antes. En el recuerdo quedan los postmodernos encuentros en el Abasto de Buenos Aires y las fiestas deslumbrantes en Arctic Sunrise cuando amarraba en el Riachuelo. Ya no hay sandwichitos ni calentitos. Para colmo, las acciones presentes remiten a hechos que suceden a años luz de la realidad argentina, aunque todos estemos a favor de las ballenas.

El presupuesto está en baja, y se nota. La excusa: pedir un juicio justo a dos activistas que están siendo perseguidos por el gobierno japonés por denunciar contrabando de carne de ballenas. China ataca a Kamchatka.

La escena es patética. Una activista caracterizada como la justicia y vestida con kimono sostenía en los platillos de la balanza una lata de carne de ballena y la foto de los activistas procesados. Pagó más el Greenpeace gallego irrumpiendo en una cena de gala en Copenhague. El de acá fue muy de cabotaje.

La pobreza de la acción no amilanó al coordinador de campaña de Océanos de Greenpeace Argentina. Ante la soledad más profunda –apenas un par de fotógrafos de la organización y algún que otro curioso-, Milko Schvartzman dijo que “se debe juzgar la caza de ballenas, no a quienes demuestran su ilegalidad”.

“Demandamos a la justicia de Japón un juicio justo y limpio, tal como se lo piden las Naciones Unidas y toda la comunidad internacional”, bramó, y parece que la justicia nipona está temblando

“El próximo lunes 15 de febrero comenzará el juicio oral contra Junichi Sato y Toru Suzuki, dos activistas de Greenpeace que en 2008 fueron arrestados luego de denunciar públicamente los resultados de una investigación en la que se probaba que los integrantes de la flota ballenera traficaban carne de ballena. A pesar de haber entregado las pruebas a la policía y a los fiscales, la justicia japonesa procesó a los activistas y los acusó de haber robado la carne para venderla en el mercado negro”, señala el comunicado enviado por la organización. Por lo menos, la mishiadura todavía no llegó a los comunicados.

Mientras el pueblo argentino espera ansioso el desenlace de este conflicto internacional, la logística de la organización comenzó a recorrer las ferias barriales y hacer ofertas a los corsos carnavalescos a ver si consiguen alguna ganga en las máscaras. El fin de los tiempos felices.

 
Palabras clave:  greenpeace - ballenas
 

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