| Tercer país |
|
|
|
| Escrito por Enrique Matías Viale |
| Sábado, 13 de Febrero de 2010 11:09 |
|
Triste parodia de la época colonial, el cruce contó también con la participación del embajador canadiense en la Argentina, Timothy Joseph Martin, casi un virrey controlando las actividades en sus territorios. Pero el panorama no es nuevo, atento las añejas y peligrosas relaciones que existen entre encumbrados funcionarios nacionales y provinciales con esta poderosa empresa que incluso ha llegado a financiar eventos electorales de la fórmula presidencial Cristina-Cobos. Acertadamente, se ha tildado al veto del ejecutivo nacional a la Ley de Protección de Glaciares, como el “veto de la Barrick Gold”, atento que dicha ley protegía los glaciares y el ambiente periglacial, donde la empresa se encuentra instalando la mina Pascua–Lama, ahora sin impedimento alguno. También recordamos la vinculación entre la Barrick y la empresa “Bentonita Santa Gema”, propiedad del senador nacional Cesar Rioja, dado que la compañía del hermano del gobernador sanjuanino se jactaba en su propia página web de ser proveedora de la multinacional minera, hecho que desencadenó la denuncia judicial de la Diputada Fernanda Reyes (Coalición Cívica-ARI) por el delito de “cohecho y tráfico de influencias”. Quien también fue denunciado judicialmente por la referida diputada nacional por el delito de “negociaciones incompatibles con la función pública” es otro empresario minero: el Secretario de Minería de la Nación, Jorge Mayoral. De su investigación surgió que una empresa de propiedad del funcionario compartía directivos y dirección legal con la sede argentina de la multinacional Barrick Gold. Ambas denuncias se encuentran actualmente en investigación en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 2, a cargo de Marcelo Martínez de Giorgi. El emprendimiento binacional Pascua-Lama, vedette de la empresa canadiense, será un paraíso fiscal que no tiene antecedentes en ninguna parte del planeta. Ello, gracias al “Tratado sobre Integración y Complementación Minero Argentino-Chileno”, verdadero símbolo de entrega de soberanía a los negocios de la gran minería multinacional. Este Tratado permite a las multinacionales mineras la exploración y explotación de los recursos mineros existentes en las zonas cordilleranas sin ningún tipo de restricciones, otorgando facilitaciones fronterizas inéditas. Expresamente se encargaron de sortear cualquier impedimento que existiera en las legislaciones internas de los países, relativo a las zonas fronterizas calificadas como de seguridad nacional. Increíblemente, su ámbito de aplicación se monta sobre la frontera común y territorios adyacentes, configurando una unidad territorial y administrativa distinta -casi como un tercer país-, con normativa y fuerzas de seguridad propias, donde la frontera desaparece para los negocios mineros, con una autoridad supranacional a cargo. En definitiva, se ha plantado una tercera bandera en la Cordillera Argentina-Chilena, y se lo ha hecho, paradójicamente, emulando la gesta libertadora. Enrique Matías Viale Presidente Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA)
|




