Andalgalá: la justicia suspendió actividades de la minera Agua Rica PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 17 de Febrero de 2010 12:27

Pasó la noche de terror en la tranquila Andalgalá. La represión desatada anoche contra los más de cinco mil manifestantes que colmaron el centro de esa localidad catamarqueña, tuvo su correlato hoy con una decisión de la justicia de suspender las actividades de la minera Agua Rica, “hasta nuevo aviso”, con el objetivo de pacificar los ánimos. La orden partió del  juez de Minas, Guillermo Raúl Cerda, quien notificó al apoderado de la empresa.

"Es una medida sumamente necesaria por lo sucedido ayer. Ya notifiqué al apoderado de la empresa y si bien ellos pueden apelar, manifestaron estar de acuerdo con la resolución para traer calma a la sociedad andalgalense. Lo que vivimos ayer todos los ciudadanos catamarqueños, de los que sucedió en Andalgala, ameritaba que se tome una medida de este tipo, porque lo fundamental es preservar la paz social, la salud y la seguridad de las personas”, afirmó el magistrado.

En realidad, lo que se vivió ayer fue un hecho que empieza a delinear el escenario futuro de la resistencia frente a la minería extractiva. Y también, lo que será la reacción desmedida de los poderes públicos para llevar adelante, “sea como sea”, la instalación de las mineras en el territorio nacional.

Ayer aparecieron las balas de goma y los gases lacrimógenos, los perros y los uniformes. Será, seguramente, un paisaje que se repita. También se pudo ver, como en el caso de La Leonesa en el Chaco, a un intendente que amenazó a quienes supuestamente fueron sus electores y a los que él debería representar y defender.  Para el justicialista José Perea, las protestas de ayer fueron organizadas por activistas y hippies. Ignora, o quiere ignorar, que el pueblo de Andalgalá –al que le debe el cargo- es el que le dijo que no a la mina.

Hay toda una política orientada a instalar por la fuerza el tema de la minería. Fracasó el operativo seducción ante la realidad que indica que las promesas de trabajo y prosperidad no fueron más que espejitos de colores. Hasta el propio Perea reconoció que no más de 40 personas de Andalgalá –sobre una población de 20 mil- son los que trabajan en la mina.
La presencia de efectivos de Gendarmería Nacional muestra que la represión tiene tufillo a política de estado, aunque se la trate de ocultar. El pueblo es el que está saliendo a la calle reclamando que se vayan las mineras. Del otro lado, gobernadores, intendentes, senadores, diputados, el propio gobierno nacional y los empresarios, pretenden instalar un modelo de desarrollo que le quita el agua a la gente, la contamina y ahora, la reprime. Malos tiempos.

 



Palabras clave:  andalgala - mineria - cerda - agua rica
 

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