| Cobos mi voto es positivo para las empresas |
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| Escrito por Observatorio Petrolero Sur |
| Jueves, 18 de Febrero de 2010 11:59 |
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Allí empieza el conflicto en la Justicia, el segundo [para definir los límites de la reserva provincial y preservarla de la explotación petrolera]. Porque hubo un primer conflicto en los años ’80, que es un caso único en el país, [en el fallo] se reconoce el derecho al ambiente cuando todavía no estaba incluido en la Constitución Nacional [1]. Nosotros tomamos varios antecedentes y en el año 2003, luego de una batalla mediática, administrativa y política fuimos a la Justicia, y en el 2005 la Corte Suprema de la provincia declaró la inconstitucionalidad de la aprobación gubernamental de esos 8 pozos. La sentencia de la Corte manda a realizar un mapa que considere los límites biológicos. Hacer esto era un poco ambiguo…pero se llegó a un acuerdo ecológico. El gobierno intenta imponer un mapa que era, a todas luces, contrario a la sentencia de la Corte y a la opinión científica. Nosotros nos retiramos de esa mesa y ofrecemos un mapa alternativo que protege las zonas principales de la reserva, que contaba con el aval del municipio de Malargüe, de la propia empresa -que termina reconociendo y sacrificando un gran porcentaje de su área- y el sindicato petrolero. Esto deja solo al gobierno provincial y termina imponiéndose ese mapa, que en el año 2007 se transformó en el mapa oficial de la Reserva de Llancanelo. ¿El mapa que diseñaron ustedes? Sí, el mapa que diseñamos nosotros, con algunas pequeñas correcciones dadas por los científicos. En definitiva, de 40 mil has que tenía originalmente la reserva provincial pasa a 95 mil has. -¿A nivel nacional hay antecedentes de fallos como este, que limita la actividad petrolera? En principio no, creo que es el único antecedente desde esa perspectiva. Como fallo sienta una jurisprudencia importante, porque, en principio, la sentencia declara que tener la concesión de un área, tener un derecho adquirido, no implica el derecho a contaminar. Y un fallo similar no se había dado desde 1883, con los saladeros de Barracas.
Si tuviera que resumirlo en una palabra, fue de ‘sumisión’, porque en aquellos años estaba la crisis. El 2001 agarra muy mal parado a todo el país, Mendoza había emitido los bonos Aconcagua unos años antes y en ese momento estaba pagando los intereses de esos bonos –que se pagan en dólares. Repsol le ofrece a la provincia pagar los bonos Aconcagua con tal que le entregaran el yacimiento de Llancanelo -que a la vista de los últimos resultados parece ser muy importante. En la actualidad creo que más una sumisión, el gobierno provincial directamente tiene poca vocación por el cumplimiento de la ley, de hecho ha relajado el Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental para la actividad petrolera. Salvo en este caso, que ya venía de antes, las empresas hoy tienen las cosas mucho más fáciles para explorar o explotar petróleo en la provincia. Los organismos de control prácticamente están desarticulados, la situación es muy mala. -¿Este relajamiento de los controles ambientales tiene un correlato nuevas concesiones de áreas petroleras?
Se ha reglamentado, de hecho entendemos que la reglamentación es inconstitucional porque avanza desarma prohibiciones que están establecidas en la ley 5961, como por ejemplo, la autoridad “puede” llegar a pedir informes sectoriales o dictámenes técnicos, que antes eran obligatorios; “puede” exceptuar a las empresas de la Evaluación de Impacto Ambiental, cosa que la ley no lo contempla. Estamos en proceso de ver la inconstitucionalidad de esa resolución. Volviendo a Llancanelo, ¿cómo se llega a esta segunda avanzada de Repsol sobre la laguna? Bueno, cuando se define el área protegida, en 2007, queda liberado el tema central, que era que fuera del área protegida, con todos los cuidados y las leyes vigentes, se puede explotar hidrocarburos. Entonces la empresa presenta un nuevo proyecto, arranca en el 2008 y 2009 sigue el procedimiento. Esto se llevó a cabo bajo total silencio de las autoridades, recientemente se hizo público porque el proyecto salió de los organismos públicos para las universidades y organismos de investigación, que son los que dictaminan. ¿Qué expectativas tienen respecto en la Audiencia Publica? Las expectativas son diversas. Considero que la Audiencia Pública, a pesar de su falta de credibilidad, es una herramienta muy poderosa, porque tiene efecto jurídico importante. Si uno sabe manejarse dentro de ese ámbito de participación puede obtener muchas cosas importantes, puede presionar a las autoridades y obligarlas a que tomen ciertas y determinadas medidas para asegurar la preservación del ambiente y la regularidad del trámite administrativo. Pero cuando uno va a la Audiencia Pública, y está pasando mucho últimamente, hay una cantidad de personas que van -que no son ni afectados directos ni interesados, en el sentido de lo público- y arman lío, dejan hablar poco y la autoridad hace poco para llamar al orden. |




