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Escrito por Redacción
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Martes, 20 de Abril de 2010 20:26 |
Hay varios países en lo subjetivo de cada persona. Pero en ambiente hay un país y otro llamado Bibilandia. En Bibilandia las cosas son de otro modo siempre, incluso ante el color blanco se pude explicar el negro. Ese país se autogobierna en la cabeza del secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Homero Bibiloni, y de pocas personas más de su entorno. Incluso en el edificio que comparte nadie parece seguir las leyes del creador. Como puede viajar hoy consideró que la sentencia de la Corte de Justicia Internacional que determinó que Uruguay violó el estatuto firmado entre ambos países para la protección del río homónimo permitirá "trabajar con mucha más precisión que hasta ahora”. Del otro lado leyeron que hasta ahora fue impreciso. No es un juego de palabras. Es exactamente lo que dijo la Corte internacional pero en el único sentido que expresó la sentencia.
Exactamente la cuestión es que no se considera demostrado que la empresa contamine el río ni cause serios perjuicios a las poblaciones ribereñas. Falta de pruebas en lo ambiental. Además sería un caso único de una pastera que no contamina. En este sentido entonces forzando las comparaciones para que pedir un estudio de impacto ambiental en un edificio en Córdoba, si Botnia con su tamaño no contamina, es casi digamos inocua. Y si violar un tratado no es razón suficiente para desmantelar la planta ¿Porqué Uruguay o Chile o Paraguay o Brasil, deberían avisar algo si deciden transformar la frontera? No tener una medida exacta del fallo desde la petición de la gente es casi una burla. Para Bibilandia el asunto es "entendemos que hay un enorme trabajo por delante. Desde la Secretaría vamos a seguir colaborando con la representación técnica en la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), y, por supuesto, el plan de vigilancia ambiental del río seguirá en marcha. El funcionario manifestó que a partir de lo establecido por la sentencia será "muy distinto generar estos sistemas de control ambiental desde la buena fe, la participación y la cooperación y no estar midiendo (el impacto ecológico de Botnia) del río Uruguay desde el lado argentino. Lo exacto es que con la buena fe tenemos el Riachuelo, el Salí Dulce, la minería, la sojización, los desmontes y una lista interminable. Por no avisar después de todo no pasa nada y no hay elementos que confirmen la contaminación. Si no fuera sospechoso, sospecharía.
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