| Greenpeace se quiere hacer el Magnetto del ambiente. |
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| Escrito por Redacción |
| Sábado, 15 de Mayo de 2010 11:43 |
![]() Greenpeace sigue con sus campañitas adolescentes y su doble estándar. Con la lógica que puede desarrollar de ositos, barquitos con cóctel para amigos periodistas, cucarachas para una ley imposible de cumplir y huídas permanentes cuando aparece la población real, ahora continúa con el tema del carbón. Un militante de la organización ecologista Greenpeace irrumpió ayer el acto político que el ex presidente Néstor Kirchner encabezó en la ciudad santacruceña de Río Gallegos, y reclamó que el gobierno nacional desestime la construcción en Río Turbio de una central eléctrica a base de carbón. "No al carbón", fue la frase dispuesta en el cartel desplegado por la multinacional verde, cuando Kirchner brindaba un discurso centrado en "dar la lucha mediática con ese grupo que se llama Clarín y en contra de ese ideólogo que se llama Magnetto". La agrupación ambiental se opone al proyecto a la empresa española Isolux Corsán, y cuestionó al gobierno de Cristina Fernández por "utilizar a gran escala el carbón para producir electricidad" "Es de una enorme irresponsabilidad ambiental avanzar con el uso del carbón, el combustible que más contribuye al calentamiento global y que es altamente nocivo para la salud", opinó María Eugenia Testa, directora Política de la organización. Claro desde la comodidad paqueta de su sede en Chacarita, los verdes globales dicen lo que a la población santacruceña no le interesa. Greenpeace ya había realizado diversas protestas reclamando la suspensión del proyecto de la Central Térmica Río Turbio; una de las más llamativas fue la publicación de un aviso en el diario estadounidense “The Washington Post” mientras la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner participaba de una cumbre de presidentes en Estados Unidos. Allí parece que gastaron una fortuna para poner un avisito con tal de lograr algún impacto. La comunidad de Río Turbio sabe de eso de quedarse sin trabajo. En los años 90 cayó bajo la lluvia de privatizaciones que inundó el país y vivió una rápida decadencia. Cinco mil personas trabajaban en la mina de carbón antes de que apareciera en el horizonte la sombra de la desocupación. Hoy han vuelto a trabajar un poco más de mil hombres. En Río Turbio y su vecina 28 de Noviembre viven más de 15 mil personas. La multinacional verde –como la llama la agencia ANSA- no quiere que se siga con la construcción de la usina. Dicen que el proyecto contribuirá a incrementar la participación del carbón en la matriz energética argentina. Piden energías limpias, que son las desplazadas, como Tompkins el otro gringo iluminista.. Haciendo un rápido análisis de la situación global, los Greenpeace acusaron a la usina de hacer retroceder los glaciares. Mientras la gente de Río Turbio observa asombrada esa gente protestando contra su fuente de trabajo. Lo mejor para Juan Carlos Villalonga, director de Campañas de Greenpeace sería dejar de usar la palabra imperativo en lo local ya que lo mejor es consultar a la gente para que no le pase lo mismo que en Gualeguaychú. |




