Las Sillas Vacías PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Martes, 18 de Mayo de 2010 11:46

El Senador por la Ciudad de Buenos Aires, Daniel Filmus, demostró que rehuir al diálogo cuando se tienen convicciones y argumentos sólidos, es una estrategia negativa. Como un experto karateca, Filmus (ex ministro de Educación y autor de un nuevo proyecto de ley de glaciares) aplicó un certero golpe a las punzantes acusaciones en el panel sobre glaciares que se realizó durante el Primer Seminario sobre Defensorías y Medios de Comunicación que se desarrolló entre el 13 y 14 de este mes. “No leíste la ley”, dijo un imperturbable Filmus. KO en el primer minuto. Todo lo que vino después estuvo supeditado a esa corta pero contundente afirmación.
Si un Senador de la Nación e importante miembro del gobierno pudo afrontar y participar democráticamente de un áspero debate; ¿Qué pasó con aquellos que dejaron vacías las sillas y se negaron a presentar ante un público experto y no tanto, sus puntos de vista y sus políticas? ¿Pánico escénico? ¿Escases de argumentaciones? ¿Ignorancia del juego democrático? O, como decían en el barrio, el culo sucio. Todo junto y bien mezclado.
Las generalidades de todas estas generalizaciones le caben tanto al ya de por sí “escondido” secretario de Ambiente de la Nación, Homero Bibiloni; al secretario de Minería, Jorge Mayoral (que contraría su propio pedido de tener tribunas donde explicar los beneficios de la política minera argentina); a algún funcionario del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (que deben muchas explicaciones sobre la utilización de agrotóxicos para la producción agropecuaria); al director Ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes, Guillermo Cal, (que debe todavía más explicaciones sobre cómo las industrias del sector envenenan a la población); y al director Político de la organización Greenpeace, Juan Carlos Villalonga (o cualquiera de los tantos burócratas de esa ONG, que tienen mucho que decir a las organizaciones más chicas y a la sociedad en general).
Todos ellos dejaron una silla vacía. Esto significa, literalmente, dejar de jugar el juego de la democracia de dialogar, intercambiar argumentaciones, expresar dudas y certezas y someterse al juicio razonable de la ciudadanía. Todo ellos no fueron. Enviaron, eso sí, a sus espías para que les cuenten que estaba sucediendo. Son demasiado importantes todos esos temas que se trataron para la salud de la República y la de sus ciudadanos como para esconderse detrás de  las cortinas. Filmus no se escondió, y se llevó el reconocimiento. A los otros les cantamos: Piedra Libre.
Palabras clave:  Filmus - Bibiloni - Mayoral - Cal - Villalonga
 

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