Teléfono para Greenpeace y Federovisky PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Domingo, 23 de Mayo de 2010 16:22


El comienzo de la recolección diferenciada de residuos en Santa Fe produjo un boom de compras de tachos de basura a punto tal que ya casi no se consiguen. Increíble pero cierto. Además viene a dar cuenta de que es necesario ver las comparaciones con otras ciudades donde mucha basura cero al estilo Greenpeace, o la copia poco creativa de Federovisky en la ciudad de La Plata, condujeron al fracaso y a mayores costos. La Agencia Ambiental de La Plata impulsa un modelo similar al de la ciudad de Buenos Aires y bajo la  pretensión de “un nuevo concepto en el tratamiento de residuos urbanos y la adopción de un conjunto de medidas orientadas a la reducción en la generación de residuos, la separación selectiva, la recuperación y el reciclado” al momento sólo se esconden mayores costos, desconocidos resultados y el principio de una resistencia popular al periodista porteño, que tras criticar al Ceamse, permitiría en la localidad instalar un relleno.


Por su parte en Santa Fe la separación de los restos húmedos de los secos requiere incorporar un nuevo tacho y así muchos salieron a comprarlo. Incluso los más organizados los adquirieron desde días antes de que la medida comience a implementarse. Esto produjo un boom de ventas en los bazares, y además indica que muchos están dispuestos a separar.

“Antes vendíamos unos 10 por día, y desde el jueves de la semana pasada estamos vendiendo entre 40 y 50”, dijo un empleado de Colombraro, un negocio que está en pleno centro. 

Hay lugares que directamente por la demanda  agotaron el stock. “Tuvimos que hacer otro pedido porque nos quedamos sin de los chicos y medianos. También se están vendiendo mucho de los grandes con tapa vaivén para ponerlos afuera y tirar cartones y papeles”, comentó una de las encargadas de uno de ellos. En ese comercio, ubicado en una de las avenidas que atraviesa barrios populosos que deben separar, ya tienen una extensa lista de clientes que reservaron su cesto para cuando llegue el pedido.

“La gente entró desesperada a comprar, ‘necesito un tacho’, decían”, reconoció asombrada una vendedora. Los que no consiguieron, se resignaron a seguir acumulando lo seco en bolsas hasta que llegue el pedido.
En todos los negocios coincidieron en que la mayoría de los vecinos opta por los cestos más económicos, el básico, de plástico y sin pedal.

 

 

Palabras clave:  greenpeace - federovisky - basura cero
 

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