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Cuando ocurre un desastre ambiental se ve la imprevisión de manera clara y las pocas ideas que hay al respecto. Mientras los ingenieros de la British Petroleum BP reanudan las operaciones para sellar la fuga del vertido, se supo que la empresa ignoró tres señales de alarma previos a la explosión. Los indicadores fueron calificados de “anormalmente muy altos”. Apenas 51 minutos antes de la explosión, los técnicos de la plataforma se dieron cuenta de que salía más fluido del yacimiento del que se estaba inyectando, un signo de que había gas almacenado en la tubería.
Diez minutos después, intentaron detener la bomba de extracción cuando la presión ya era extrema. A las 21.45 se incendió la plataforma. Tras intentar activar la válvula de seguridad y colocar dos campanas de acero y cemento sobre la fuga, sin éxito, BP inició ayer una nueva técnica con la que intentaba taponar la fuga inyectando lodo pesado y cemento dentro de la tubería que llega hasta el yacimiento, a siete kilómetros de profundidad. Nunca se ha probado un procedimiento similar a una profundidad semejante. Según Reuters, la compañía ha enviado al fondo marino nuevos materiales, entre los que se incluye goma, y se plantea usar más lodo para intentar taponar definitivamente la tubería. La misma agencia ha informado de que el chorro de petróleo y gas se ha detenido, según declaraciones de Thad Allen, alto mando de la Guardia Costera, designado por Obama para ser el comandante al frente del incidente. Allen ha dicho que las próximas 12 o 18 horas serán críticas para conocer si la reparación ha tenido éxito. La empresa inició el miércoles una operación bautizada en inglés como top kill para sellar el pozo mediante la inyección de un fluido compuesto por una mezcla de agua, arcilla y químicos, a la que se sumarán después capas de cemento. El derrame lleva ya cinco semanas y según un panel de expertos del gobierno norteamericano se trata del peor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos. Desde la superficie, un barco comenzó a inyectar toneladas de lodo en la boca de la perforación, a 1500 metros de profundidad sobre el lecho marino, durante la operación bautizada Top Kill. En una segunda etapa, el pozo será sellado con cemento, mientras los ingenieros de BP y las autoridades norteamericanas monitoreaban los trabajos finales. El presidente de los Estados Unido Barack Obama es criticado por la falta de respuesta inmediata a las consecuencias del desastre y por no apartar a BP de las operaciones del control del derrame. El sistema top kill se usa de forma rutinaria en la superficie para cegar pozos petrolíferos, pero jamás se ha intentado a una profundidad de 1.500 metros, que es donde se encuentra la fuga en este caso.
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