Feliz Día: No somos amigos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Miércoles, 21 de Julio de 2010 13:53

Es un invento argentino. Como el dulce de leche, el colectivo y la birome, el Día del Amigo, surgió por estas latitudes en homenaje a ese sentimiento nacional que es el de la amistad. La fecha puede ser la excusa para una moratoria sentimental.

En el campo de lo ambiental, no hay más amigos que los amigos del poder. Una imagen que grafica lo que significa para los argentinos la amistad, es la foto que la Presidente, Cristina Fernández de Kirchner, el jefe de la Barrica Gold y los gobernadores mineros se hicieron en esa visita que la mandataria hizo a Canadá. Somos tan amigueros, que fuimos capaces de entregar parte del territorio nacional para que la corporación minera forme su propio país dentro del país. No hay amigos como nosotros.

Que lo diga sino el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, defensor a ultranza de los empresarios de la extracción minera. Junto a su colega del Chubut, Mario Das Neves, aunque un escalón más arriba, es la imagen misma de la fidelidad. Gioja y sus hermanitos darían su vida para que sus amigos canadienses se lleven el oro lo más lejos posible, casi como un regalo milagroso comparable al de los Reyes Magos al Mesías recién nacido.

En correspondencia, la empresa deja sus billetitos en manos de los nuevos y fieles amigos: un gran agujero para modificar el paupérrimo paisaje y grandes cantidades de cianuro para que disfrute la población. Si eso no es amistad, ¿la amistad donde está?.

Otro gran cultor de esta pasión argentina es el ministro de Ciencia y Tecnología, Luis Barañao. Buen amigo de sus amigos –los productores de agrotóxicos-, el funcionario es capaz de luchar a capa y espada contra los que quieren  afectar tan pingüe negocio y tantos lazos filiales. No importan los informes científicos en contrario ni las pruebas de laboratorio –mucho menos esa población sin voz ni voto que son los chicos y campesinos- para que Barañao abandone a sus amigos. El ministro del glifosato y compañía es capaz hasta de aliarse al gran enemigo del gobierno nacional –otro extraordinario lobbista sojero- como es el diario Clarín, para despotricar contra todo aquel que ose tocar a sus amigos de la industria química.

Qué decir también del inefable secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Homero Bibiloni. ¡Ese sí que es un amigazo con todas las letras!. Nunca dudó, cuando estaba en el sector privado, en hacerle juicio al estado a favor de los municipios contaminadores del tristemente célebre Riachuelo. Por supuesto, sus amigos intendentes no olvidaron de pagarle tamaño favor. Su fantasmal figura sigue ahora como funcionario haciendo favores –por su inacción- a los responsables de una de las mayores tragedias ambientales de la Argentina. Cinco millones de tilingos que viven en condiciones lamentables a la vera de la cuenca, no van a  destratar una amistad tejida por años de negocios y contubernios.

Y como olvidar a ese gran amigo internacional que es el cuenta billetes, Al Gore. Es un amigo caro, pero amigo al fin. No se cansa de sacarse fotos, y cobrarlas; dar conferencias, y cobrarlas; ganar un cuestionado Premio Nobel, y cobrarlo…y algunas cosillas más. Su sonrisa de cera, más digna del museo de Madame Tussaud que de la cotidiana viva de los mortales, es un imán para la amistad; aunque es aconsejable cuidar la billetera.

¡Tantos ejemplos para festejar el Día del Amigo!. Habría que preguntarle a los millones de afectados por la minería, los agrotóxicos, la contaminación de los ríos y del cambio climático, si aceptarían la amistad de estos personajes. Creemos que no. Yo no la aceptaría. Si van a dejarnos un páramo como país para festejar su dudosa sincera amistad, les decimos que no. Con amigos así, quien necesita enemigos.

 

 
Palabras clave:  mayoral - mineria - das neves - gioja - barañao - glifosato
 

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