Para durar en la Acumar hay que hacerse el boludo y tener corporación PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 10 de Septiembre de 2010 13:28

Hace tiempo, interrogado acerca de su talento para permanecer en el poder, el ingeniero agrónomo Solá, entonces secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca del gobierno de Carlos Menem (cargo que ocupó por ocho años), tornó popular un apotegma que todo político con ansia de perpetuidad ha sabido acuñar y practicar a rajatabla: "Para durar en el gobierno, hay que hacerse el boludo".
La frase de “Mejor Felipe” como rezan los miles de carteles pegados en la ciudad de La Plata, lugar a donde pretende llegar Bibiloni con traje de intendente, es a esta altura aplicable a todo. Hacerse el boludo es también condenar a otros a algo.
Roberto Arlt, en sus aguafuertes porteñas, caracterizó el comportamiento social que parece anclado. "Hay un tipo de hombre que no tiene color definido", "siempre le da a usted la razón, siempre sonríe, siempre está dispuesto a condolerse con su dolor y a sonreír con su alegría, y ni por broma contradice a nadie, ni tampoco habla mal de sus prójimos, y todos son buenos para él, y, aunque se le diga en la propia cara: `¡Usted es un hipócrita!´, es imposible hacerle abandonar su estudiada posición de ecuanimidad". Y añadía “ No por lo que dice, sino por lo que oculta".
De inmediato pensé en el Riachuelo en todo lo que se oculta con parsimonia que no sabemos y que suele aparecer de vez en cuando. Todo bajo la estrategia de la seducción y los discursos teñidos de inofensiva propensión a la ecuanimidad; en definitiva presos de un inexplicable deseo de pertenencia al poder. Esta catadura de personas que hoy hacen a y luego en días hacen b por   decentes y civilizados, y que incluyen a un secretario con aires de peronista melancólico, renovador y reparador de deudas históricas. Y todo en pro del derecho moderno que no es ni más ni menos que una condena para millones de ciudadanos. Pobre país.   

 
Palabras clave:  arlt - riachuelo
 

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