Biodiversidad al milímetro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Domingo, 31 de Octubre de 2010 10:28

En los temas de biodiversidad lo que está en juego es el poder. Luego de doce días de negociaciones, más de 190 países reunidos en la Cumbre de Biodiversidad en Nagoya, Japón, acordaron un nuevo plan para 2020 dirigido a proteger las especies del planeta. Pero las metas acordadas son menos exigentes y específicas de lo que pedían los expertos en conservación.

En el encuentro también se logró un acuerdo en torno a un tema clave para América Latina: cómo regular el acceso a los recursos genéticos de las plantas y el reparto de los beneficios que se obtienen de ellas.

El llamado Protocolo ABS (Access and Benefit sharing o acceso y reparto de beneficios) es en términos de biodiversidad la gran discusión. Pero el ABS podrías ser aplicado a cualquier tema relacionado con el ambiente mostrando una vez más que entre la concentración, el poder, el modelo de desarrollo y el ambiente hay una irremediable tensión. Los países en desarrollo ricos en biodiversidad habían insistido durante todo el encuentro que no firmarían las metas generales a menos que hubiera también un acuerdo sobre el protocolo. 

Los países en desarrollo lograron una concesión importante: que el acuerdo cubra todo lo que que se llegue a obtener a partir de sus plantas –lo que técnicamente se conoce como "derivados".
Los países industrializados y naciones que tienen una poderosa industria farmacéutica, querían un acuerdo mucho más limitado.

Además se suman los costos económicos por el daño causado por la actividad humana al medio ambiente. Naciones Unidas establece que en el 2008 fue de entre US$ 2 billones y US$4,5 billones.

Otro estudio, también realizado para la ONU, estima un costo aún mayor. La consultora Trucost, especializada en empresas y medio ambiente, calcula que el monto asciende a US$6,6 billones, o sea, cerca de un 11% de la producción económica mundial.

Detener la pérdida de biodiversidad, ha significado en términos de acuerdo un fracaso. El acuerdo de Nagoya establece como meta proteger el 17% de los espacios terrestres y el 10% de los océanos, para 2020.
Muchos expertos consideran estas metas demasiado débiles, apuntando que ya se protege al 13% de las superficies terrestres y que la meta del 10% para áreas marinas es la que ya existía antes de la cumbre.

Varias organizaciones de conservación expresaron que las nuevas metas pueden no ser suficientes para detener la pérdida de especies.
A su vez varios países en desarrollo advirtieron que no tienen los fondos necesarios para implementar las nuevas metas.

"Pensar en resolver el problema de la pérdida de biodiversidad sólo con fondos públicos es una ilusión", dijo a la BBC la ministra de Medio Ambiente de Francia, Chantal Jouanno. "Las empresas privadas deben contribuir y esto es algo lógico, porque obtienen ganancias aprovechando los recursos de la biodiversidad".
La cumbre en Nagoya fue la X Conferencia de las Partes de la Convención sobre Biodiversidad (COP10). Tanto el secretario general de la Convención como la ONU habían admitido antes del encuentro el fracaso individual y colectivo en reducir la pérdida de biodiversidad.

 

Palabras clave:  biodiversidad - nagoya - acuerdo
 

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