 En el tema residuos lo que falta es decisión política, sostenida por intereses concordantes y un negocio millonario. Después de todo se trata de un baile de caretas donde las expresiones parecen hasta estar realizadas a la medida de una farsa. Cuando se juntan las cabezas del Concejo Deliberante de La Plata, puede ocurrir cualquier cosa. El mismo votó por unanimidad una resolución para expresar su desacuerdo con la instalación de una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos en la localidad de Abasto. Tal vez los ediles cambien de posición cuando su propia basura duerma en las puertas de suscasas o se acumulen en la esquinas. Por su parte si hacía falta algo el Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible de la provincia de Buenos Aires, dijo por medio de un vocero que “no existe una planta similar”. Tal vez sea un reflejo de la inacción del ejecutivo provincial, que desde hace años cuenta con cientos de basurales a cielo abierto sin resolver, y programas casi infantiles con el que pretenden abordar la cuestión. Y es verdad que no cuentan con plantas de este tipo dada la orfandad del mismo que condena a las intendencias.
Además el organismo de aplicación viene desarrollando un simpático tour con el que se justifican sueldos de hasta 6 mil pesos mensuales, para no resolver nada. Por otra parte la dualidad es moneda corriente. A Molina titular de la cartera le gusta sacarse fotos con los representantes de la EPA, pero esa circunstancia no lo impugna a decir que no existe una planta similar. Lo externo es bueno cuando conviene y malo cuando no. Y además se trata del mismo organismo que no encontró nada raro en la empresa LandNort, pese a que el municipio afectado, los resultados de las mediciones propias fueron de contaminación de las capas freáticas por lixiviado, que además mostraron la presencia de metales pesados que la planta no estaría en condiciones de tratar. Fuentes del propio organismo dicen en off que se trataría de un laboratorio “amigo” y que esa empresa debería estar clausurada. Y esto es una trama. Se sumaron al carro el secretario de Ambiente de la Nación Homero Bibiloni y por supuesto no podía faltar Greenpeace. Con solo mirar los socios está todo dicho. Cada uno de los citados no pueden demostrar nada en cuanto a gestión de residuos o lo que es peor son funcionales al Ceamse. Bibiloni, Greenpeace y los ediles saben que en poco tiempo no habrá lugares para disponer los residuos. La humanidad producirá entre 1990 y 2023 tantos residuos como los que se generaron desde el principio de los tiempos hasta el año 1990. Éste es el resultado de una escalada exponencial en la producción de residuos alimentada por un modelo de consumo incapaz de asumir la dimensión finita del planeta. La realidad demuestra que la producción de residuos crece al mismo tiempo que el producto interior bruto, y que un modelo productivo basado en el crecimiento económico sin límites irremediablemente lleva a desperdiciar, en forma de residuos, recursos naturales escasos. Pero el problema global puede verse también en Argentina con los mismos parámetros de volumen y escasa definición política. La localización de una planta en un Parque Industrial no es una mala decisión. La planta resistida por lo vecinos de la localidad de Abasto, deja claro que es el propio sistema que se corporativiza para que no se encuentren soluciones. Los productores de frutas, verduras, flores y pollos, no dudan a la hora de producir con fertilizantes químicos y los productores de huevos no resuelven el problema de moscas. También es común encontrar la falta de elementos para la seguridad de los trabajadores, tareas de fumigación con productos tóxicos sin la debida protección y la existencia de restos de agroquímicos (plásticos, envolturas y bidones) mal desechados. A este panorama se verifica la presencia de personas extranjeras de países limítrofes sin la documentación migratoria correspondiente. En lo que no dudan es mirar la paja no tan ajena. El fin de semana sobre la autovía 2, en el kilómetro 50, los vecinos expresaron el rechazo, pero conviven con el Parque Industrial desde hace años. Sin embargo la localización de la planta agitó las aguas. Los ediles además quedaron entrampados en la jugada ya que los vecinos les pidieron una ordenanza que exprese claramente que no se localizará Abasto. La suma de Bibiloni, OPDS, Greenpeace y otros parecen condenar a la situación límite, cuando se está a la puerta de una solución.
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