CANCÚN: LA PRIVATIZACIÓN DEL AIRE Y LA EXPULSIÓN DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Lunes, 06 de Diciembre de 2010 10:33

Ollantay Itzamná

Los pueblos indígenas ya sienten el acoso de los vendedores del cambio climático que especulan y lucran con el tráfico de los bosques

Sin cámaras, ni periodistas, sólo protegidos por el Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra, bajo la mirada atenta y muda de la sagrada montaña Celaque, miles de indígenas lencas marchan por las carreteras polvorientas, del Departamento de Lempira-Honduras, proclamando: “los bosques no se venden, los bosques se defienden”, “el aire no se vende, aire se defiende”. ¿Qué ocurre con este pueblo indígena, recluido en las montañas profundas de Honduras, que, ahora, demanda el respeto de sus bosques?

El mesoamericano pueblo Lenca, al igual que los otros ocho pueblos indígenas de Honduras, ejecutivos rondan por sus comunidades indígenas, ofreciendo hasta 900 dólares para el mercado de carbono.

Estas tierras comunales, despreciadas por terratenientes y el propio Estado, jamás se valuaron por encima del equivalente a 40 dólares la manzana. Pero, ahora que la Madre Tierra ha sido devastada en más del 85% de su extensión total, con nefasta consecuencias climáticas y financieras, los especuladores del mercado, salen a comprar los bosques para comerciar con el carbono, el nuevo activo tóxico del planeta. El Mercado lapidado por la crisis especulativa necesita circulantes. Por eso, ahora, se inventan los bonos (certificados) de carbono para inyectar más dinero a las cuentas de los especuladores, vendiendo incluso uno de los últimos bienes de la humanidad, el aire, y sin renunciar a sus estilos de vida ecocida y suicida.

Mientras tanto, en Cancún, México, hacen lobby para definir las reglas sobre la compraventa del aire en el mercado internacional, en la 16ª Conferencia de Partes sobre Cambio Climático. Aunque, ya con la implementación de los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), del Protocolo de Kyoto, se dio inicio a la mercantilización de los bosques y del aire. Honduras tiene 17 proyectos de MDL (hidroeléctricas), aunque luego de recibir la plata no cumplió con los compromisos socioambientales adquiridos.

En este carnaval climático, en Cancún, legalizarán la privatización mundial del aire. Para tal efecto, privatizarán los bosques mediante los programas de REDD (Reducción de Emisión por Deforestación y Degradación de los Bosques), definirán un mecanismo financiero (para repartirse las invaluables ganancias económicas generadas por el negocio del aire en un planeta intoxicado) y crearán un Comité de Tecnologías para el cambio climático (sin abandonar la “civilización” del petróleo, ellos dirán a qué otras fuentes de energía debemos acudir, y qué tecnologías “modernas” debemos comprarles y aplicar). Es la nueva cara del eco colonialismo, de los energívoros sobre pueblos empobrecidos.

En Copenhague prometieron hasta 100 millones de dólares anuales para ayudar a la “buena” muerte de las y los sobrevivientes de los efectos del cambio climático en los países empobrecidos. Pero en Cancún, definirán cómo se repartirán ese dinero (mediante sus propias consultoras), aparte de privatizar el aire y despojar de sus bosques a los pueblos del Sur.

Cuando las y los lencas salen en defensa del aire y de los bosques, al igual que los otros pueblos indígenas del mundo, presienten no sólo un nuevo despojo a gran escala de su habitad, sino una apoteósica tribulación nunca antes vista.

Los pueblos indígenas, mal que bien, cuidaron y cultivaron los bosques. Por eso dichos ecosistemas, ahora, se encuentran en la situación apetecible.

Los programas de REED no siempre transfieren la propiedad de las tierras, sino sólo la capacidad de absorción de carbono por los bosques de esas tierras (servicio ambiental). El tema es que luego no se sabe la incertidumbre que ocasionará la especulación de esos bonos de carbono en las bolsas de valores. La mayoría de los bosques en el mundo se encuentran bajo la propiedad de los estados, y en menor cantidad como propiedad de los pueblos indígenas. Sin embargo, la privatización del aire, con la garantía de los bosques, es el acabose de los pueblos indígenas del mundo.

Sin autodeterminación, sin territorios, sin tierras fértiles, subalternos y sin idiomas los pueblos indígenas sobrevivieron. Pero sin sus bosques no sobrevivirán. En los bosques están la vida de los pueblos. En los bosques están las farmacias, laboratorios, bibliotecas y centros del saber de los pueblos indígenas. Los bosques son el templo de las divinidades y de los/as ancestros/as. Los bosques son las despensas y pulmones de la Tierra.

 

Palabras clave:  indigenas - honduras - cambio climatico
 

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