| Lo que queda del arroz |
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| Escrito por Redacción |
| Domingo, 26 de Diciembre de 2010 09:43 |
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Es casi un cine continuado. Las arroceras una y otra vez son monitoreadas y se cuetiona el uso del agua y si son o no clandestinas. Ya en el 2007 un equipo técnico del Instituto Correntino del Agua y el Ambiente (Icaa), acompañados por representantes de la entidad que nuclea a los productores arroceros, tomaron muestras de agua y sedimento en las cuencas del sistema Iberá y el río Miriñay. Los análisis realizados por los laboratorios de la Administración Provincial del Agua (APA) del Chaco y el Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) siempre fueron un misterio. Pese a que se promocionó una y otra vez la necesidad de saber si las producciones arroceras afectan a los recursos hídricos naturales, poco se ha realizado hasta la fecha. El conocimiento de los agro-ecosistemas se limita a la renta y en el futuro a las buenas prácticas. La actividad arrocera es una de las principales producciones en Corrientes. La semana pasada el intendente de Colonia Carlos Pellegrini, Juan de la Cruz Fraga pidió al Icaa que modifique el programa de monitoreo de riesgos de contaminación por pesticidas en la zona del Iberá. Al mismo tiempo, solicita que se realicen estudios independientes y completos para evaluar la contaminación de las arroceras. La autoridad solicitó además que elInstituto Correntino del Agua y del Ambiente (Icaa) modifique su programa de monitoreo de riesgos de contaminación por pesticidas y riesgos de contaminación por fertilizantes de la actividad arrocera. En la zona del Iberá entienden que luego de 4 años de monitoreo los resultados obtenidos y la metodología utilizada son insuficientes para sostener la conclusión de que las arroceras no contaminan. El monitoreo de residuos tóxicos de arroceras realizado por el Instituto Correntino de Agua y del Ambiente (Icaa) en el marco del Estudio de Indicadores de Impacto Ambiental, no garantiza la inocuidad de los biocidas empleados en la producción de arroz. Desde distintas organizaciones cuestionan que estos son de diseño acotado y que sólo analiza muestras de agua de los reservorios hídricos de las cuencas arroceras, evaluando el efecto residual de los agrotóxicos meses después de su colocación.
El Municipio de Colonia Pellegrini sostiene una larga disputa con las arroceras de la zona que se remonta al año 2006 cuando, haciéndose eco de las demandas de los vecinos inicia una demanda legal contra una arrocera que el 18 de agosto de 2009 fue clausurada por indicación del Icaa pero siguió funcionado. Adicionalmente el 25 de agosto de 2010, la Sala 4 de la Cámara Civil y Comercial entendió que el reclamo del intendente de Colonia Carlos Pellegrini, Juan de la Cruz Fraga devino en abstracto por haber sido la arrocera clausurada por el Icaa al constatar el delito. El Municipio, vecinos, la organización ecologistas local Esteros Hesai, y especialistas sostienen que las arroceras de la zona dañan el ecosistema con el bombeo de agua desde la laguna Iberá durante cada siembra y que además contamina el ambiente y afecta la salud humana por las fumigaciones con agroquímicos. Por todo ello, el Municipio de Pellegrini adicionalmente a las demandas de clausura exige al Icaa que se utilice el “Plan de Monitoreo Ambiental para el Estudio del Impacto de Cultivos Extensivos de Arroz sobre el Macrosistema Iberá”, realizado por Rafael Lajmanovich y Paola Peltzer, de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biologícas (UNL) en el 2008. En ese documento se critican los estudios que solo tienen en cuenta los esquemas físico - químicos (como el que realiza el Icaa), porque no son capaces de detectar los daños en las comunidades biológicas. “Todos los años vienen toman muestras de agua y suelo luego afirman que encuentran contaminantes como endosulfán y cipermetrina pero dentro de los rangos compatibles con los niveles guías, sin evaluar el impacto en las plantas, los animales o los seres humanos”, explicó Fraga.
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