| Bibiloni y el huevo de la serpiente |
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| Escrito por Redacción |
| Miércoles, 29 de Diciembre de 2010 09:06 |
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El paso de Homero Bibiloni por la cartera de ambiente de nación, estuvo signada por el infortunio del propio mal narcisista. El ahora ex secretario dejó una flama de frases que de haber tenido la estatura política de María Julia Alsogaray, le hubiera competido seriamente a los 1000 días del Riachuelo. Una de las tantas autoreferenciales que marcaron su pensamiento fue al mismo comienzo de la gestión donde las organizaciones no gubernamentales cuestionaron su designación. En este sentido la glosa del abogado platense dijo que “no se necesitan soldados verdes sino militantes de lo ambiental para garantizar una equidad presente-futuro”, para lo cual se requiere “mantener los puestos de empleo”. Por soldados verdes se refería a las organizaciones, asambleas y ciudadanos que ven en la política oficial lo contrario al secretario. Pero como se enamoró de su frase Bibiloni la volvió a reiterar durante un acto en el que la Secretaría presentó los proyectos de 40 organizaciones de la sociedad civil (amigas), que fueron seleccionados en el marco de la Iniciativa Ambiental Comunitaria (IAC). En la ocasión se dio el gusto de decirles en la cara a cambio de escasos 25mil pesos de premio “mientras algunos soldaditos verdes quieren impedir la generación de riqueza sin contar las consecuencias sobre el empleo y la exclusión, nosotros le respondemos que el hombre está en la naturaleza, y la debe aprovechar de manera sostenible para sobrevivir como especie”. Pero esa maniquea respuesta es algo que las mismas organizaciones conocen pero con límites. “Se tratan de delitos no de desarrollo sostenible” decían los que en la vereda de enfrente se fueron sumando. Sus aspiraciones también permitieron financiar con publicidad a un programa de televisión donde actuaba Tony Caribe, asi como también a los denostados (por Bibiloni) Clarín, La Nación, El Día, Perfil. Nada de esto ocurrió con otros medios y mucho menos con los críticos. El mentado defensor y crítico de la libertad de opinión pública y combatiente de los medios concentrados no apuntó a construir y favorecer los otros canales. Bibiloni intentó demonizar a las organizaciones no gubernamentales y a los medios, pero fue selectivo, manso, contradictorio y cobarde. En cada paseo público con parodia de gestión, Homero les dedicó al menos un párrafo. Entre los soldaditos verdes y el onegeismo hay un mismo trazo. Otro costado emergente fueron los múltiples fondos cuestionados por subejecución y en la multa luego desaplicada por información pública. Por otra parte su gestión estuvo regada de reclamos de incumplimientos. Para citar algunos el Programa de Fortalecimiento Social Ambiental (PROFORSA) se encuentra aún paralizado. Este programa está precisamente dirigido a las organizaciones sociales que el secretario detesta. El mismo fue creado por el área de Participación Social del Plan Integral de la Cuenca Matanza Riachuelo (PICMR) de la SAyDS para la generación y consolidación de acciones socio ambientales y de metodologías de trabajo participativas. La perspectiva infantil sobre la que discurseaba Bibiloni era el tejido de la propia ficción. La ficción se juega en el término de lo real y no son otra cosa que la representación ideológica de un objeto que no tiene intención de cumplimiento. La verdad es que si hay algo que caracterizó a este hombre es la construcción de la política donde el huevo se pone en un lugar y se cacarea por otro. Tal vez la candidatura temprana y testimonial para intendente de la ciudad de La Plata lo puso en el mismo lugar de favorecerse con lo imposible. Al centímetro de la escasa disponibilidad de recursos para llevar adelante la gestión, primero por Sergio Massa y luego por Aníbal Fernández, no lo quedó otra que testimoniar con palabras. A Bibiloni intentar sumar donde menos interesa en este país que es en el pensamiento, fue la escasa a nula gestión. Para ello buscó dar el sello díscolo pero de una manera grotesca y para el olvido. Volverá después de todo a su estudio y a la consultoría, esa que también denostó y favoreció al mismo tiempo. |




